viernes, 24 de junio de 2011

“Quiero enfrentarme solo al público, sin que nadie me pare los golpes”

Está más sereno e intimista que nunca. El bailarín y coreógrafo Rafael Amargo (Granada, 1975) se despoja de todos los artificios en su nuevo espectáculo, Solo y amargo, con el que llega este miércoles a las Naves del Español.

-¿Qué has plasmado en ‘Solo y amargo’?
-Es un recorrido por los palos de flamenco más significativos, por los diferentes registros que tengo como bailarín. Además, he querido transmitir que la cantidad no es la calidad. No hace falta llevar 40 personas como llevaba yo antes. ¿Para qué? Ahora vamos ocho –siete músicos y él– y somos más que suficientes.
-’Solo y amargo’ ya se ha estrenado en Barcelona y ha recibido buenas críticas, pero ¿tienes miedo a las críticas negativas?
-Siempre se tiene miedo a las críticas, pero, antes, cuando eran malas, me cogía una berrenchina que me duraba tres días y ahora me dura tres horas. Imagínate lo que he evolucionado (risas). Ahora estoy ya curtido y, según de quién venga la opinión, incluso me da igual.
-¿Tuvo algo que ver en este cambio de actitud el complicado episodio que vivió en 2007, cuando fue criticado por su papel como director de la Gala de elección de la Reina del Carnaval de Tenerife?
-Aquello me sirvió para aprender que no puedo confiar libremente en la gente. A mí me cogieron de cabeza de turco, y ahora me río y lo cuento así, pero fue algo muy duro. No creo que fuera directamente contra mí.
Si le hubiera tocado a otro, le pasaría lo mismo porque era todo un montaje político y ahí me las tuve que ver con gente insana, inmunda y que no tiene corazón.

-¿Crees que fueron injustos contigo?
-La gente fue muy dura conmigo, pero, con el paso del tiempo, se ha demostrado que no estaba tan loco como decían. Y, si no, que miren que yo aquí estoy, me sigo manteniendo y el carnaval de Tenerife no levanta cabeza (risas). Además, criticaron que apareciera Belén Esteban y ahora la han nombrado princesa del pueblo y está en todos los programas del corazón. Tan mal encaminado no iba; han seguido la estela del loco.

-Después de esto y de su traslado, también afirmó que se dedicaría a cosas más serias.
-Más que serias, directas, menos metafóricas. Mucha gente no está preparada para entender proyectos que impliquen leer entre líneas. Las cosas complicadas me las quedo para mí.
-Pero han sido esas cosas las que le han dado muchos premios.
-Antes me mataba porque me dieran un premio. Ahora no sé si quiero que me den alguno. Sólo quiero llenar teatros; ese es el premio. Y, por encima de todo, mis hijos. Que no les falte nada porque son lo mejor que tengo.

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