miércoles, 19 de octubre de 2011

El hombre que adoraba las parrandas

Si hay un elemento que proclama cada año la llegada y celebración del Carnaval en Santa Cruz de Tenerife es el ruido. Este suele llegar con la estridencia del color y el alboroto de la batucada y los ritmos latinos coreografiados de las comparsas, uno de los colectivos más elogiados de la fiesta santacrucera. Desde este lunes el bullicio, el griterío y la algarabía se han apagado. El universo carnavalero despide hoy a Manuel Monzón Mingorance (Santa Cruz de Tenerife, 1937-2011), una de sus principales figuras, apasionado de la fiesta de la máscara y fundador en los años 60 de Los Rumberos, quien será despedido hoy a las 13.00 horas, en el Cementerio de Santa Lastenia, en Santa Cruz de Tenerife.
Los que lo conocieron, admiraron y querían destacan de Manolo Monzón su espíritu innovador y jaranero. A él le debe la comparsa la transformación que sufrió durante las Fiestas de Invierno. De acuerdo con algunas investigaciones históricas del Carnaval, el origen de “las agrupaciones denominadas comparsas” se remonta al primer tercio del siglo XIX, época en la que se caracterizaban por ser grupos de personas que se disfrazaban con un traje de máscara que solían acompañar sus cantos con un amplio abanico de instrumentos, a diferencia de las rondalla. Pero fue Monzón, considerado el padre de este género, quien, tras emigrar a Venezuela y descubrir el Carnaval brasileño y la samba, reveló para Tenerife y toda Canarias una nueva forma de hacer la fiesta más vistosa.

Desde Brasil
“Estando en Venezuela vi un reportaje del Carnaval de Brasil, y dije que si un día iba para mi tierra, como me gusta mucho la parranda, dije que procuraría hacer algo parecido. Así le podría dar fama y prestigio al Carnaval…”, confesaba Monzón en una entrevista que recoge Carmen Marina Barreto (1992) en su trabajo El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife: un estudio antropológico, del que se hace eco el libro Chicharrero de corazón, Santa Cruz en Carnaval (2011). Y la promesa se hizo realidad allá por 1964 en el capitalino barrio de El Cabo, junto a compañeros como Faustino Torres y muchas “familias trabajadoras de La Recova”.

La iniciativa, que al principio incorporaba ritmos brasileños y ha pasado a abarcar un amplio abanico de melodías latinas, tuvo el acierto de incorporar a la parranda un cuerpo de baile que complementaba la música con sencillas coreografías que, con el paso del tiempo, se han ido convirtiendo en complejas y sofisticadas representaciones dignas del Carnaval internacional que Monzón quería.

A él le deben las comparsas chicharreras, tinerfeñas y canarias la expectación que suscita cada año su concurso exclusivo. Tanto que a lo largo del día de ayer la rivalidad propia de la competición se olvidó para expresar al unísono el pésame a la familia rumbera. A ellas se ha unido el mundo de la política, el periodismo y la cultura popular que han querido homenajear la figura de Monzón, Hijo Ilustre de Tenerife. El propio concejal de Fiestas del Ayuntamiento de Santa Cruz, Fernando Ballesteros, anunció ayer en la cadena COPE, que se abrirá expediente para el nombramiento de Hijo Predilecto a Manuel Monzón y que el Concurso de Ritmo y Armonía llevará su nombre a partir de 2012. A pesar de que Monzón no había disfrutado en los últimos años del Carnaval -había dejado en manos de sus hijos la dirección de la comparsa- en la próxima edición su espíritu estará más presente que nunca.
Diario de Avisos

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