La concejal de Seguridad Ciudadana de la capital, Carmen Delia González, ha convocado a los grupos carnavaleros que ensayan en la calle de La Noria a una reunión urgente en la que se buscará una solución definitiva al uso de las cantinas de estos locales y para impedir que vendan alcohol.
Las denuncias vecinales contra el botellón, las de los empresarios que aseguran que se está vendiendo alcohol a precios muy bajos y las de la propia Policía Local, a través de diferentes inspecciones realizadas los fines de semana, han obligado a la edil a organizar el encuentro.
La reunión tendrá lugar mañana y a la misma asistirán la propia Carmen Delia González, el edil de Fiestas, Fernando Ballesteros, representantes vecinales y de los negocios de La Noria, y por la parte de los grupos acudirán representantes de las murgas Ni Pico Ni Corto, Triqui Traques, Mamelucos, Diablos Locos y Afilarmónica Ni Fú Ni Fá, así de la agrupación Sabor Isleño y la rondalla El Cabo.
A pesar de las denuncias, los grupos dejan claro que en sus cantinas solo se atiende a los murgueros y a los socios, que cierran mucho antes que los negocios de La Noria y que no son los causantes del botellón.
Además, se quejan de que en los últimos fines de semana están sufriendo "un auténtico acoso y derribo" por parte de la Unipol. "Nos sentimos como delincuentes cuando no estamos haciendo nada, sino ensayando", comentan Fino, de Ni Pico Ni Corto, y Pedro, de Sabor Isleño. Fino lamenta que incluso le hayan cacheado. "Es la primera vez en mi vida que me pasa algo así", dice.
Por esta razón, se alegran de que por fin la corporación local quiera buscar una solución a este problema. "Que nos digan lo que quieren, que nos digan lo que tenemos que hacer con las cantinas, pero que termine esta presión por parte de la Policía, y que dejen de acusarnos de cosas que no hacemos", sentencian los grupos.
En abril de este año, los empresarios de la calle de La Noria presentaron una denuncia en el Ayuntamiento al considerar que los locales de los grupos del Carnaval les hacen la competencia desleal y les quitan clientes al vender copas y comida a todo aquel que lo pida, sea o no socio o murguero, con precios bastantes más bajos de los que ellos pueden ofrecer.
Por su parte, los vecinos, a través del presiente de la Asociación de la calle de La Noria, Eulogio Hernández, aseguran que ya no pueden más ante las molestias que ocasiona el botellón. A raíz de estas denuncias, la Policía Local ha inspeccionado algunos de los recintos.
Ahora el Ayuntamiento ha vuelto a recibir quejas y denuncias y el área de Seguridad Ciudadana ha vuelto a enviar a la Unipol para confirmar si las quejas se corresponden con la realidad.
La propia concejal responsable ha reconocido que la Policía ha comprobado que en algunos locales carnavaleros se venden bebidas alcohólicas más baratas y a todo el mundo, por lo que se debe mantener una reunión con todas las partes afectadas antes de tomar cualquier medida.
Los grupos del Carnaval chicharrero quieren manifestar que ellos están situados en la santacrucera calle de La Noria desde hace más tiempo que los negocios que se están quejando e insisten en que no es cierto que sean los culpables del botellón y que en sus cantinas se venda a todo el que pida. "Tenemos un cartel en el que se deja claro que solo se admite la entrada de murgueros y socios", indica Fino, de Ni Pico Ni Cortos.
Eloísa Reverón

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