Con el fin de crear esos "ambientes" se han diseñado unas zonas de copas delimitadas por chiringuitos agrupados en torno al nombre de los personajes más populares de los tebeos españoles. Esos chiringuitos-terraza estarán acotados por una valla de planchas translúcidas con uno o dos accesos en los que habrá vigilancia privada para controlar la admisión de clientes y evitar aglomeraciones.
Una de las terrazas se denomina Mortadelo y dentro de su espacio vallado se habilitarán hasta 12 barras y baños propios. Aunque la terraza sale a licitación por 40.000 euros con el fin de que la explote un solo empresario, se da la posibilidad de que luego este negocie con otros empresarios el subarriendo de alguna de las barras. La zona Mortadelo sólo tendrá un acceso por lo que será la más privativa de las áreas de marcha del Carnaval.
Los chiringays se agruparán en el espacio llamado Filemón, una zona con hasta 16 ventorrillos también acotados con vallas translúcidas. En este caso, sin embargo, los chiringays tendrán dos accesos aunque también habrá vigilancia en los mismos. Estas vallas impedirán el trasiego entre chiringuitos y las zonas ajardinadas y sobre todo la circulación o aglomeración de mascaritas por detrás de los ventorrillos. Cada chiringay se explotará de manera individual y salen a licitación a 3.300 euros.
La última terraza-chiringuito que sale a concurso para las fiestas es la que se monta bajo la recuperada marquesina de la autovía, donde ya hubo una terraza fija, precisamente llamada Marquesina, hace más de cinco años. Esta vez la zona de copas -se denominará Rompetechos- se circunscribe únicamente al espacio techado sobre la autovía.
El Carnaval contará también con una zona más popular, sin vallas ni vigilantes, en la trasera de Elder y Miller, la zona Zipi y Zape. La componen una veintena de ventorrillos de estudiantes y una docena de profesionales.
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