domingo, 29 de enero de 2012

Distraídos repite en lo más alto

Los ganadores del concurso durante su actuación el pasado viernes.         Durante tres días pasaron 24 murgas infantiles por el escenario del Recinto Ferial, pero solo podía ganar una y al final los elegidos fueron los pequeños de Distraídos. El segundo premio de interpretación fue para Mamelones y el tercero a Rebobinados, mientras que el accésit a Lenguas Largas. En presentación, la fantasía de Mamelones resultó vencedora, seguida de Sofocados y Rebeldes como segundo y tercer premio, además del accésit para Triqui Traquitos.
En a tercera fase fueron los componentes de El Draguito los encargados de romper el hielo y lo hicieron con una pasodoble con un contenido previsible: Carnaval. Críticas al reparto de entradas para ver las murgas adultas o la coincidencia del Carnaval de Día con el coso infantil fueron algunos de los argumentos esgrimidos por los pequeños antes de recordar que "tenemos derecho a hacer nuestro Carnaval". En el segundo arremetieron también contra Fiestas, aunque en esta ocasión por la organización de la Cabalgata de Reyes: "Baltasar negro no es", dijeron los pequeños.
A continuación llegó una de las murguitas más esperadas, tanto que Rebeldes se enfrentan cada año al reto de superarse a sí mismos... y este año no lo lograron. Aún así, firmaron una gran actuación con dos temas de similar planteamiento, si en el primero la murga se dividía en dos (una parte iba al colegio privado y otra al público), en la segunda la mitad de los niños cantaban y el resto eran muñecas que salían de cajas. Mejor de contenido en el primero, en el que reflejaron las diferencias entre ambos sistemas escolares para concluir que en la educación lo que importa no es el dinero. El efecto visual mejoró su segundo tema, en el que los Rebeldes encontraron una muñeca de la abuela y la compararon a los juegos de ahora. "Los niños solo jugamos con videojuegos y el ordenador y ya no es necesario tener amigos", admitieron.
Otra de las veteranas fue la tercera en subir al escenario. Bajo la dirección de Raisa Jiménez, los Bambas intentaron parecerse a sus mayores, aunque con menos éxito. El primer tema, arrancó con algo de humor relacionado hasta con su nacimiento. Con un cambio de tercio inesperado, terminaron con crítica, primero a las familias que no pueden pagar hipoteca como a que "vivimos en un país de caraduras". Y apostaron también por la crítica en su segunda canción, en la que denunciaron aspectos tan serios como el mal reparto de fondos de la ONU.
Tras la cantera de El Cardonal, le tocó el turno a Chiripitifláuticos, cuyo premio era poder participar en el concurso después de las dificultades que han tenido para salir. Se prepararon en apenas un mes y medio, según palabras del director, Maikel Nazco, por lo que no es de extrañar que les sobraran casi 10 minutos de actuación. En su interpretación abordaron primero las peripecias de hacer la compra mientras que en el segundo arremetieron contra la organización del Carnaval. Entre sus recaditos, también al público porque no les gusta que los niños critiquen en sus canciones: "si quieres chirigotas, ve al concurso de las adultas", aseguraron los pequeños Chiris.
Llegó entonces una gran sorpresa de la mano de Lenguas Largas, que se plantaron en el Recinto Ferial con un repertorio equilibrado, que combinó critica y humor en las dos canciones y además desde el punto e vista juvenil, acorde con la edad de los componentes. En su primera canción, revelaron lo que tiene que hacer un hermano mayor para cuidar al pequeño, desde recogerlo en la guardería a evitar que meta los dedos en el enchufe. Buen golpe al aprovechar el momento de hacer la tarea para recordar lo mal que está el sistema escolar. Mejoraron en la dicción hasta llegar a la perfección en su segundo tema, que narra el enamoramiento juvenil entre un chico y una chica y con mucho humor. Lo mejor al final, cuando a punto del beso que pone el broce de oro lo interrumpe el hermano pequeño de la primer canción. Tan bien les salió la actuación que no dudaron en dar saltos de alegría en el mismo escenario.
Le tocó el turno a Guachipanduzy, otros pequeños veteranos que mostraron sus tablas sobre todo en lo que a la vocalización se refiere. Abogaron por la crítica en los dos temas, si en el primero denunciaron los recortes que afectan a todo, incluido a la hora de regalar entradas de la final a los niños. Mucho mejor musicalmente en su segundo tema, se convirtieron en un Robin Hood moderno que, entre otras cosas, "quitaría las dietas a los concejales para darlos a los comedores sociales".
Tal y como si fueran una tribu africana, llegaron los chicos de Triqui Traquitos, que sorprendieron desde su presentación. Fueron perdiendo fuerza a medida que iba avanzando su actuación. Durante la primera canción, se metieron en una cuna vestidos de bebés para denunciar aspectos que afectan a los más pequeños y que vivieron en sus sueños, incluso para reivindicar su sitio en el Carnaval. En su segundo tema montaron una guardería especial en la que atendieron a niños tan particulares como José Manuel Bermúdez o Cristina Tavío.
Cerraron la fase Los Carricitos, ataviados con un simpático disfraz de payaso. Optaron por la crítica en ambas canciones, demasiado seria la primera aludiendo a que están "hartos de abusos y palos de la sociedad" y más carnavalera la segunda, criticando incluso al cartel de la fiesta.
La Opinión de Tenerife María Plasencia

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