A apenas un mes para que den comienzo oficialmente las carnestolendas, y mientras los carnavaleros ultiman detalles, afinan voces y repiten movimientos a ritmo de batucada para la Fiesta de la Máscara, la obra aguarda en un taller de escultura de Geneto, en La Laguna, a que se complete su financiación para dar el salto a su adorada Santa Cruz.
Y es que la crisis económica tampoco parece haber perdonado a uno de los grandes del Carnaval de Santa Cruz y referente en el mundo de las murgas, los grupos con mayor respaldo popular de cuantos actúan en el Carnaval.
El fin deseado por todos
Ni la cuenta abierta por allegados al célebre director murguero para recaudar fondos (2065 0000 02 1400790909 de CajaCanarias), hace ahora algo más de un año, con suscripciones populares, ni el empeño del nuevo concejal de Fiestas de Santa Cruz, Fernando Ballesteros, han hecho posible lograr el fin por todos deseado: que el busto del segundo hijo del matrimonio formado por Francisco González y Concepción Bethencourt se instale, por fin, en el lugar en el que tantas veces actuó con su murga Ni Fú Ni Fá.
Aunque se ha conseguido por parte de la Concejalía de Fiestas el compromiso de algunas empresas para participar en el pago de la escultura, todo hace indicar que la presencia o no de la figura del que fuera también fundador de Los Bigotudos en la plaza del Príncipe depende de la implicación popular de un pueblo, el chicharrero, que tanto lo lloró el 13 de mayo de 2010, fecha de su fallecimiento.
Bronce y piedra chasnera
Por ello, el edil de Festejos de la capital chicharrera quiere reactivar la iniciativa popular, que sea el pueblo de Santa Cruz el que participe en el merecido último homenaje a Enrique González. Y es que, aunque en una época de crisis económica como la actual pedir esfuerzos se antoja complicado, una idea en la que también coincide la hija del fallecido director murguero, Elena González, el Carnaval chicharrero no puede fallar a uno de sus principales referentes.
La obra, realizada en Esculturas Bronzo por los modeladores Evelina Martín y Francisco Rodríguez, pesa unos 1.200 kilogramos, repartidos entre la peana de piedra chasnera que sirve de apoyo y la figura del maestro de las murgas. Modelada en barro y fundida en bronce, sus creadores emplearon tres meses para llevarla a cabo.
El busto, tomado de una foto familiar de Enrique González, muestra al padre de la Ni Fú Ni Fá con sombrero, guantes y apoyado en la batuta de director, el único detalle que cambia de la fotografía original, pues en ella González aparece apoyado en un paraguas.
O. González

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