Fueron la sensación durante el concurso de murgas infantiles celebrado la pasada semana en el Recinto Ferial de Santa Cruz de Tenerife. Su desparpajo, su simpatía, su buenhacer... y su pequeño tamaño. Frente a murgas infantiles dirigidas por hombres o mujeres como castillos, Distraídos y El Cabito han optado por Giany y Nayara (respectivamente), para ser la cara de la murga.
Tienen en común la edad y la destreza con la batuta, pero sus historias murgueras son algo diferentes. Giany fue el primero de los dos en hacerse con el mando de la murguita y ya destacó hace tres años cuando se subió al escenario por primera vez para dirigir a Distraídos. "Tampoco llevo tanto tiempo dirigiendo", dice el pequeño, mientras termina de vestirse con la fantasía de este año.
Con ocho años, llevar tres de director es casi media vida. Y ya ha aprendido una lección importante: "La murga me hace caso cuando quiere", afirma Giany Pérez. El pequeño gran director encima no solo se atreve a presentar las canciones, a orientar las trompetas, a marcar los cortes,... encima este año se marcó un solo en la presentación de la murga en el concurso, que despertó la ternura de los espectadores una vez más.
El pequeño afirma que no se pone nervioso casi nunca. De carácter tranquilo y sin una pizca de timidez, ni siquiera parece que vea complicación alguna en tener que dirigir una murga con componentes que rozan la mayoría de edad. Hasta los de 17 años se sienten orgullos de este pedazo de director, que tras un rato pensando con aspecto interesante acierta a esbozar una sonrisa picarona al nombrar a su director favorito: Lucas Mújica, de Triqui Traques.
No conocía a la otra directora revelación del año, Nayara Vera, y fue durante la espera por el veredicto el pasado sábado cuando ambos se encontraron. Se dieron la mano y sonrieron juntos mientras unos cuantos flashes de cámaras de fotos se agolpaban a su alrededor. Seguirán posando, juntos o separados, durante muchos años más en cabalgatas, cosos y actuaciones, así que está bien que se acostumbren.
Nayara se muestra más suelta. No para de sonreír y hasta se le escapa alguna carcajada. Perfectamente ataviada con la fantasía de El Cabito de este año, recuerda que fue ella la que se propuso par ser directora.
"Quería dirigir la murga y pedí que me dejaran", afirma la pequeña, que tampoco se muestra nerviosa ni en la actuación del concurso el pasado jueves en la primera fase, ni durante la deliberación del jurado que debía fallar los premios. "No tengo nada de vergüenza", admite Nayara, aunque no hace falta decirlo: no hay más que verla en el escenario para saber que ya es una gran directora. Aunque asegura que sí tiene alguna complicación que otra a la hora de dirigir la murga: "Como soy tan pequeña, no me ven siempre todos", afirma la niña, que se declara admiradora de Maxi Carvajal de Diablos Locos. A los trónicos no podrá dirigirlos, pero confía en "seguir de directora en adultas".
¿cuantos meses se llevan?
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