No es un revival de la miniatura del siglo XVI, ni tampoco el arte-objeto de la artesanía popular de México que hace pequeñas reproducciones de la vida cotidiana, pero la muestra del diseñador Frank Romero, Barbie se viste de Carnaval, sí comparte con estas dos expresiones un elemento común: ser testimonio de las diferentes etapas por las que ha atravesado este glamouroso concurso del Carnaval. Con la muñeca Barbie de Matel como protagonista, la muestra, que se inaugura el próximo 10 de febrero en la Sala de Exposiciones del Parlamento de Canarias, consta de 34 Reinas del Carnaval, desde el año 1979 hasta el 2011 incluidas, así como la fantasía ganadora en el año 1935. Con esta exposición, el diseñador tinerfeño cumple 11 años “trabajando con la muñeca” en diferentes eventos tanto de la Fiesta de la Máscara, como comerciales o de carácter benéfico.
Si bien el arte del retrato en miniatura no ha gozado históricamente de gran popularidad entre los críticos y coleccionistas, con el paso del tiempo se ha convertido en un género de importantes obras maestras. El diseñador Frank Romero ha querido con esta muestra rendir homenaje a lo que él considera también obras maestras de Don Carnal: “Muchas veces se ha pasado por alto la labor de mucha gente que ha trabajado para que el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife sea cada año más importante”.
Para llevar a cabo una reproducción a escala de los vestidos de las Reinas del Carnaval que en cada edición se superan en originalidad y creatividad. “O te gusta o es casi imposible hacerlo porque tienes que tener muchísima información detallada e interés cada año para llevar a cabo una labor tan detallista, es decir, no es diseñar sobre un papel sino hacer una copia lo más fiel posible al modelo real”, explica Romero.
No es esta la primera vez que las Barbies del diseñador chicharrero se muestran al público -una parte ya fue expuesta en 2004 en el Museo de Bellas Artes, en 2007 en la Sala de Arte del parque García Sanabria y en 2010 en la Sala de Exposiciones del Parlamento de Canarias, entre otras- aunque sí estrena las reproducciones a escala que ha hecho de las últimas reinas, de 2008 hasta 2011. “Todo comenzó con un concurso que convocó la casa Matel en España para diseñadores noveles”, relata. Entre más de 1.500 participantes fueron elegidos cinco finalistas de toda España. Frank Romero fue uno de los afortunados. Este hecho circunstancial, unido a que la promesa o propósito interminable de un museo del Carnaval había conllevado a que la mayoría de los trajes originales había desaparecido, decidió proponer su proyecto como alternativa documental.
Nacido en las Fiestas de Invierno de Santa Cruz de Tenerife en 1970, Frank Romero reconoce que su buena relación con el colectivo de diseñadores de las Carnestolendas le ha facilitado llevar a cabo cada año su labor. “Ellos mismos me indican sobre qué partes del traje deben estar centradas las fotografías que hago o, por ejemplo, Santi Castro, si su candidata sale coronada, me guarda los retales de las telas que ha utilizado en la confección” para que las reproducciones sean lo más fieles posible al original.
Es más, cada edición de Don Carnal los diseñadores, particularmente los que han logrado el cetro de Reina con su candidata, saben que Frank Romero estará siempre en el Coso o la Cabalgata, con su cámara de fotos en ristre, merodeando por los alrededores de su carroza, para tomar imágenes de todos los detalles que le permitan inmortalizar el diseño con la muñeca de Matel como modelo. “Muchos de los que amamos el Carnaval sabemos reconocer y adivinar el estilo de cada diseñador cuando vemos a su candidata”, indica anecdóticamente.
En este sentido, el también coreógrafo de la comparsa Río Orinoco apunta que su asignatura pendiente son los diseños de Reina del Carnaval desde 1978 hasta 1965, “porque hay grandes diseñadores de entonces, maestros de los que hoy trabajamos en el Carnaval, cuya obra merece un reconocimiento”. “Es una deuda pendiente que tengo con ellos y espero que algún día podamos tenerlas todas, incluso la de 1935 y 1936”, añade.
Por ello, Romero espera que esta edición 2012, en la que el director artístico de las galas de las Reinas, Juan Carlos Armas, ha anunciado que el acto del próximo 15 de febrero contará con un homenaje a las reinas históricas desde 1965, pueda lograr un acercamiento tanto con las homenajeadas como con los diseñadores de las fantasías para poder recabar toda la documentación posible que le permita completar su colección de miniaturas con exactitud, “junto con las dos princesas de la fantasía que se eligieron en los años 1982 y 1983, de El Kilo y Almacenes Gámez respectivamente, cuando prohibieron a las casas comerciales participar en este concurso”.
Este artista del disfraz quiere dejar claro que esta labor de reproducción a escala (concretamente de 1,75m a los 30 cm de alto de la muñeca Barbie) de ideas originales de otros cuenta con el respaldo de un equipo de colaboradores, aunque sea él quien actúe como imagen. “Cuando los trajes no están muy definidos, es muy complicado hacer la copia” y para ello cuenta siempre con apoyo. Por esta razón, Romero apostilla que los diseños más fáciles de conseguir han sido los del año 2000 hasta la actualidad, “porque hay más documentación”, pero también, “las más grandes y complicadas en cuestión de volumen”.
En todo caso, como en todo, Frank Romero, que ha vivido el Carnaval desde niño, tiene su Reina favorita, Laura Alberto Barroso, una “compañera de clase” que lució en 1988 la fantasía Cleopatra, reina del Nilo de Leo Martínez
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