María de los Ángeles Gimbernat fue la elegida en el año 1965, la primera Reina de la fiesta carnal de Santa Cruz después de la guerra, pues el Carnaval se había prohibido. Solo tenía 18 años.
Tal y como ella mismo lo cuenta, todo empezó en una fiesta del Casino de la capital el 25 de diciembre, al que todas las chicas acudían "de largo". "La esposa del presidente del Casino se fijó en mí y le pidió a mi madre que me dejase ser candidata del Carnaval. En aquel entonces representábamos a sociedades culturales y no a empresas como ahora y los trajes eran mucho más sencillos. Me vi envuelta en todo este asunto sin pensarlo, pero me encantó y me lo pasé genial", explica Gimbernat.
Ahora Ángeles, catedrática de Inglés, vive en Barcelona. Dice que le encantaría tener una casita en Tenerife para venirse más a menudo. Aplaude la iniciativa de Juan Carlos Armas, director de la Gala, de reunir a todas las Reinas.
Josefina Soriano se hizo con el cetro en 1968. Vive en Santa Cruz y es analista. Y sigue siendo igual de carnavalera y novelera, según sus propias palabras. También tenía entre 17 y 18 años cuando fue elegida. Mientras estudiaba Decoración, Josefina participaba como modelo en desfiles benéficos. Uno de ellos fue organizado por una boutique de la que se encargaba una joven cuyo padre pertenecía a la Agrupación Lírica Los Fregolinos. Y la boutique se fijó en aquella joven morena de ojos claros.
Josefina estaba ilusionada con la idea pero su padre en un primer momento se negó en rotundo. "Finalmente pude salirme con la mía porque mi papá conocía a Los Fregolinos y estos le convencieron. La experiencia fue fantástica, la volvería a repetir, pero claro, si fuese joven. Todavía hoy en las reuniones que tengo en Madrid del Colegio Farmacéutico me presentan como Reina del Carnaval. Y en todos estos años me han llamado muchas veces como jurado de diferentes actos", declara Soriano, quien todavía sigue dándolo todo en las noches carnavaleras. "Por lo menos, hasta cuando mi marido ya me lleva a casa", bromea.
Con solo 19 años empezó a impartir clases de dibujo en el colegio de la Asunción. "Me casé y dejé de dar clases porque me quedé embarazada de mi primer hijo, y luego tuve una niña", comenta y añade que "los dos son muy carnavaleros". Cuando sus hijos crecieron un poco volvió a estudiar "porque no quería que sacar brillo en mi casa fuese mi misión en la vida" y se hizo analista. "Aconsejo a todas las chicas candidatas que estudien, que se formen, que todo se puede compaginar", manifiesta Josefina.
Rosa Hernández fue Reina en 1970 y hoy es una reconocida escultora y pintora tinerfeña. En una fiesta del Club Marítimo Atlántico fue elegida miss a pesar de que llevaba un traje de luto por la muerte de su padre. "Me pidieron que fuese candidata y acepté, necesitaba divertirme un poco. La verdad es que me lo pasé muy bien y conocí a mucha gente", cuenta.
Ángeles, Josefina y Rosa son solo un ejemplo de todas las chicharreras, 46 desde 1965 hasta 2011, que un día fueron Reinas y de las que este Carnaval se ha acordado.
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