"Claro que hay fallos la primera vez, no tienes ni idea y te pones nerviosa. En esta ocasión, estoy teniendo más ensayos y me siento más segura", afirma.
Para Míriam, que vive en Siete Palmas con sus padres y un hermano menor que ella, en la Gala de la Reina tan importante es la fantasía como la chica. "Creo que la elección depende, al 50%, de las dos cosas".
A pesar de estar por segunda vez sobre el escenario, su ilusión no ha descendido ni un centímetro. Ni la de ella, ni la de los familiares y amigos, que ya apuestan por ella.
"No me presento sólo para llevarme algo, siempre me gustó el Carnaval. Voy a disfrutar y a lucir la fantasía lo más que pueda", señala Míriam mientras aún no sabe con qué mascarita saltará a los mogollones.
No sueña con el cetro, pero sí con marcharse a estudiar fuera durante algunos años, a Londres para perfeccionar el inglés. Sus estudios son lo primero y apenas tiene tiempo para las aficiones. "Me paso todo el tiempo estudiando, y la Universidad no es el instituto", advierte.
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