miércoles, 22 de febrero de 2012

Al coso le sobró luz y le faltó fiesta

         El cielo no quiso decepcionar ayer a los miles de turistas que ocupaban las sillas instaladas en las santacruceras avenidas Marítima y Francisco La Roche y por eso les regaló una tarde despejada –aunque con algo de viento– para que pudieran disfrutar de un Coso lleno de luz. Al acto le sobró brillo, pero le faltó fiesta, alegría y ritmo, aunque hubo grupos, como algunas comparsas y rondallas, personajes y espontáneos, que hicieron todo lo posible para que no se les notara el cansancio y para que el Coso contase con la misma euforia de la Cabalgata del primer viernes del Carnaval.
Una de las agrupaciones coreográficas infantiles.
Para los turoperadores y agencias de viajes; también para los bares, cafeterías y restaurantes de la capital; y para los puestos del Carnaval; se trata del acto más esperado de la fiesta, porque se factura un poco más. Sin embargo, para los grupos que participan en ella es el que menos gusta, por la hora en la que comienza el desfile, a las 16:00 horas; por lo que dura, cuatro horas; y porque se celebra tras una noche desenfrenada de baile y pasión, la del Lunes del Carnaval, y algunos ya al día siguiente no tienen demasiadas ganas de vacilón, por mucho guiri que mire.

Ayer, a muchos, sobre todo a los murgueros, todo eso se les volvió a notar en la cara, como cada año. Lo que querían era dormir, o dormir un poco más, y estaban allí porque no les queda otro remedio. Aún así, cumplieron, porque sabían, y según datos de la Policía Local, que había más de 150.000 personas, la mayoría de ellas turistas, deseosas de disfrutar del espectáculo.

Los turistas, pegados a sus cámaras, quedaban deslumbrados con cada carroza, comparsa, agrupación, murga y disfraz, aunque no todos los grupos cantaran y aunque no todos bailasen. Solo el olor y el sabor a Carnaval ya era suficiente para ellos, y que nadie se les pusiera delante...

Por detrás de tantas sillas, llenas de gorras y cholas con calcetines, paseaban por las calles de Santa Cruz los residentes, abrigados porque hacía frío a pesar del sol y resignados porque sabían que sería imposible encontrar un rincón desde el que poder observar algún atisbo del desfile carnavalero. La mayoría eran familias, pues de los que habían salido por la noche había pocos, solo en los grupos, y porque había obligación.

Lo residentes que habían tenido la suerte de conseguir un asiento vaciaban los paquetes de pipas, saludaban a gritos a sus conocidos, con el correspondiente asombro de los turistas, y suspiraban con cada hueco vacío del desfile, aunque también es cierto que este año eran muchísimos menos que en ediciones anteriores por el incansable esfuerzo de la organización. Aún así, faltó ritmo y un poco más de fiesta y alegría por parte de los grupos, que también piden que se les entienda por el cansancio acumulado.

También por detrás de las sillas y del desfile carnavalero bajo la luz del día, la Policía intentaba controlar a los carteristas que aprovechaban el Coso para desvalijar al todo el que podían, sobre todo a los turistas. La propia concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Santa Cruz, Carmen Delia González, reconoció que el año pasado se produjeron numerosas denuncias por sustracciones al descuido y que por ello este año se establecía un dispositivo especial de la Policía Local con el fin de disminuir el número de quejas.

Y mientras la Policía perseguía a los carteristas y se anotaba varias detenciones, el Coso comenzó puntual, cuando el reloj marcó las cuatro de la tarde. En la zona de prensa, solo este periódico, y ni una radio, a diferencia de hace años cuando apenas cabía nadie en el rincón reservado para los medios. Los encargados de romper el hielo del desfile fueron los coches engalanados y las carrozas que recibieron premio en la Cabalgata.

Tras los terceros y segundos galardones de Sarantontón Volador, Paraíso del Carnaval Bajo El Mar, El Barco del Gobierno y Las Chafiras El Merengazo Mojiganga Sideral aparecieron los ganadores: Los Polvorines, como coche, y Somos los que Somos, Guardianes del Templo del Fuego, como carroza.

La Ni Fú-Ni Fá fue el primer grupo del Carnaval que hizo su aparición en el Coso, como no podía ser de otra manera. Y detrás de la Afilarmónica, los premios del concurso de disfraces, como los guanches con sus cabras o las Más bonitas que ninguna, y los personajes de la fiesta, entre los que estaban La Lecherita, Cantinflas, Fidel Castro, el Equipo A, Hugo Chávez –que participa por primera vez en el Carnaval chicharrero–, Harpo o Charlot con su esposa.

Luego le tocó el turno a Cariocas, comparsa ganadora tanto en el concurso del Recinto Ferial como en el de Ritmo y Armonía. Los turistas observaban a los bailarines encantados y éstos dejaron claro que se merecían los galardones porque fueron uno de los pocos grupos que mostraron el mismo entusiasmo que en la Cabalgata y en los certámenes.

De repente apareció una modelo vestida de negro con el pelo invadido por la laca y rodeada por un importante despliegue de cámaras, peluqueros y maquilladores. Los asistentes se preguntaban curiosos soborne qué era aquello y qué tenía que ver con el Coso. Los responsables del Organismo Autónomo de Fiestas explicaron que el Ayuntamiento había dado permiso a la revista The Show Room para que sacara fotos a sus modelos en medio del Coso, entre los grupos, para una edición especial. Y así estas diosas de negro, entre las que estaba la Reina del Carnaval 2011, Naomi Cabrera, se mezclaban entre comparsas, murgas, candidatas y espontáneos, ante el asombro de muchos carnavaleros.

La carroza de la Reina adulta de este año, Carmen Gil, despertó un intenso aplauso del público, a pesar de que por problemas con el viento, el diseñador Santi Castro decidió no sacarlo como realmente se creó. Le acompañaron las damas de honor y el resto de candidatas, a excepción de la primera dama, Guacimara Afonso, patrocinada por McDonald´s y LA OPINIÓN DE TENERIFE, porque en el transporte de la fantasía por parte de Fiestas una parte de la estructura se rompió.

También estuvieron la Reina infantil, Aída Quintero, y la de la tercera edad, Carmen García, con sus cortes de honor. Tras Cariocas aparecieron el resto de comparsas; las agrupaciones musicales, las de la tercera edad y las coreográficas con sus coches; las rondallas y las murgas, tanto infantiles, como adultas. Sorprendieron los Trapaseros, segundo premio de Interpretación, que ofrecieron una original y divertida marcha de soldados, rompiendo con el habitual, y para muchos aburrido, desfile que ofrecen las murgas en el Coso.

Y también hubo noveleros, entre ellos, el concejal de Fiestas, Fernando Ballesteros, que por muy político que sea no quiso abandonar a su grupo en el Coso, con el que sale desde hace 25 años, Los Nazis. "Aunque sea edil, no fallo a mi Carnaval. Animo a todos a que disfruten de la fiesta", dijo. Luego fuegos artificiales y hasta la sardina.
La Opinión de Tenerife Eloísa Reverón

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