Tanto el diseñador como sus colaboradores llevan alrededor de tres meses preparando esta muestra "porque además de hacer las nuevas hay que arreglar las anteriores", que se encuentran almacenadas por Fiestas y que siempre "sufren algún pequeño desperfecto". El hecho de que sean pequeñas no implica que sea un trabajo fácil. Más bien todo lo contrario: "Es complicado porque hay materiales que a gran escala sí se encuentran, pero para los que tenemos que buscar una alternativa en tamaño reducido", explica.
Por eso, las barbiereinas están vestidas con plumas, lentejuela, galón, corcho, terciopelo, y hasta pequeñas bolas de Navidad. La casa de Frank Romero se tiñe de purpurina y se inunda de muñecas a las que hay que poner una corona y cada año el reto se complica porque "cada vez las fantasías son mucho más grandes y se trata de ser lo más fiel posible a la original".
Para realizarlas no pierde de vista las fotografías, enfocadas desde todos los ángulos posibles, y de hecho cada año en la Cabalgata Romero se sube a las carrozas de las Reinas y recoge todos los detalles posibles. "Hasta cuando coronan a la Reina ya estoy pensando en la próxima Barbie que tengo que hacer", admite el diseñador.
Las dos ediciones anteriores de la exposición Barbie se viste de Carnaval y que estará abierta hasta el 26 de febrero han tenido tanto éxito que hasta las propias jóvenes a imitar son las que más entusiasmo muestran a la hora de verse en miniatura. Además, esto le ha permitido también contar con los diseñadores autores de las fantasías. Y si se tiene que acordar de uno, Juan Carlos Armas se lleva la palma: "Sus trajes son los más complicados porque llevan mucho detalle".
No hay comentarios:
Publicar un comentario