Armas reconoció que cinco minutos antes de que empezara el espectáculo estuvo a punto de salir corriendo por el miedo escénico que le invadió. "Casi me marcho de la Isla. Me puse a pensar en las críticas que podía recibir al día siguiente, pero, como es lógico, se me pasó y comencé a sentir una alegría enorme al ver como la gente se levantaba de sus asientos en varias ocasiones y aplaudía".
Armas explicó que intentó hacer un espectáculo con "todo el amor del mundo" para volver a poner la Gala en el lugar que se merece. Él aún no ha podido sentarse a verla con tranquilidad para comprobar aciertos y fallos, pero comentó que tanto los periodistas como los amigos y la gente en la calle le han dado la enhorabuena.
Y prueba de ello es que ayer en el facebook de Juan Carlos Armas era imposible contar el número de mensajes recibidos para felicitarlo.
Recordó que apenas contó con medios económicos para poder preparar la Gala, pero que aún así se siente orgulloso del resultado obtenido. "Y me siento así por toda la gente que ha colaborado desinteresadamente", añadió. "Si hubiésemos tenido que pagar a todos los profesionales que participaron hubiese sido imposible celebrar la Gala. Por eso quiero aprovechar para darles las gracias. Y en concreto a Eloísa González, que me dedicó sobre el escenario unas palabras que no me esperaba. Es que me une a ella un cariño y una amistad muy especial", afirmó el diseñador.
El director de la Gala de la Reina comentó que se produjeron muchas anécdotas y complicidad con los presentadores, "cosas del directo". "En ocasiones no sabíamos cómo rellenar el espacio para la publicidad que pedía la Televisión Canaria, pero surgían las bromas, el público se reía, y nadie se daba cuenta de nada", explicó Armas.
Al finalizar el espectáculo el director acudió un rato a la discoteca en la que se celebraba la fiesta de la Gala, pero solo aguantó hasta las cuatro. No estaba tranquilo porque quería al día siguiente atender todas las llamadas que iba a recibir. No pudo dormir, dándole vueltas a la cabeza y pensando en todo lo que había ocurrido. Además, su móvil no dejaba de sonar.
Armas es consciente de que todo es mejorable, pero está contento por lo menos con la reacción del público. Comentó que ha sido un trabajo muy duro, pero insistió en que le encantaría repetir el próximo año. "Ojalá me lo pidan. Ha sido un placer trabajar con el alcalde, José Manuel Bermúdez, y con el edil de Fiestas, Fernando Ballesteros, que es una maravillosa persona", concluyó.
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