Como ocurre cada año, la puesta a la venta de las entradas para la Gala Drag Queen desató una locura y en menos de tres horas ya estaban las 3.500 entradas agotadas, tanto en taquilla de la organización como en internet.
La aparición del grupo de Moya -primeros de la fila y familiares y amigos de la Drag Valkiria- concitó que los noctámbulos llamasen a la autoridad, aunque sin éxito alguno ya que los agentes junto con los vigilantes privados se limitaron a poner vallas para encauzar la fila ya deformada para que entraran de uno en uno a por los tiques. "Mírala. Sacó el perrito a las ocho a cagar y de paso viene y compra una entrada", gritaba uno de los que hacía fila a una de Moya.
Darío Rodríguez, que durmió en el parque con pullover, saco de dormir y manta incorporada, aseguraba que se había despertado a las siete de la mañana tras "pegar una cabezada" cuando vio que la fila se había incrementado a las puertas del quiosco.
A las ocho, la cola no llegaba aún al edificio Miller. Pero algunos de los que salían de la fila se reincorporaban sin problemas a la misma en busca de nuevas entradas o solicitaban a los siguientes que les adquiriesen alguna de más. Entre ellos, más de un jubilado entrado en años que hizo noche, la reventa estará asegurada para la Gala Drag.
Las únicas entradas que quedan ya a la venta tanto en quiosco como vía internet son las de la Gran Gala del lunes, 21.
No hay comentarios:
Publicar un comentario