Puertos del Estado respaldó ayer una iniciativa liderada por el alcalde, Juan José Cardona, y el presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Luis Ibarra, para que el Ayuntamiento acate las sentencias judiciales ganadas por los vecinos del Parque contra la contaminación acústica de las carnestolendas.
Cardona lleva ocho meses buscando alternativas a Santa Catalina. Este año, prohibió los bochinches junto a los aparcamientos de Saba y concentró la oferta detrás de Elder y Míller.
Se trataba de una medida transitoria hasta que fraguaran las gestiones para buscar una zona capaz de albergar a 200.000 personas, que es la media que concentra en los mogollones.
Cardona trató sin éxito de que el espacio afín al Auditorio se convirtiera en una especie de carnaródromo, pero los litigios que mantiene el consistorio los propietarios privados de suelo, impidió ni siquiera que las gestiones tuvieran una marchamo de éxito.
Tras varios encuentros oficiales, Cardona e Ibarra llegaron en diciembre a un punto de encuentro para ocupar de forma temporal el suelo de Sanapú, uno de los muelles destinado hace ocho años a la Gran Marina que ha ido despoblándose de naves.
En una consulta ayer al presidente de Puertos del Estado, José Llorca, del PP, Luis Ibarra logró un compromiso para que Sanapú sea el escenario de las fiestas a partir del año próximo.
Eso sí, el Ayuntamiento tendrá que gestionar en 2016 una nueva ubicación, ya que Puertos ha sido tajante para garantizar la legalidad del suelo de dominio público y, sobre todo, la seguridad de los participantes en las fiestas. Puertos transferirá cada año durante dos meses el espacio hasta un total de tres ejercicios.
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