La solución pasa por fijar el inicio de la Cabalgata en el parque de San Telmo, lo que obligaría a habilitar espacio para el montaje de las carrozas bien en el carril paralelo a la Avenida Marítima o bien en las calles Venegas y Luis Doreste Silva, una decisión que aún requiere informes de Tráfico. El punto de llegada parece más decidido, porque según la concejal, «la mayoría de los carnavaleros está a favor de que termine en el Puerto, es un clamor que la Cabalgata cambie de sentido».
Lo que no parece tan resuelto es que los actos del Carnaval que se desplazan del parque de Santa Catalina se trasladen a la zona portuaria. El grupo de gobierno está valorando como excesivos los inconvenientes de esa solución, entre otros el alto coste económico que supone el vallado integral de la parcela que acogería los mogollones, y los riesgos de seguridad que implica la concentración humana.
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