Manuel García, Clemente Álamo, Antonio Arocha y Manuel Moreno disfrutaban de un día más en la avenida de la playa de Las Canteras. Los cuatro son jubilados y disfrutan pescando y debatiendo las vicisitudes de la ciudad. Ayer la comidilla era la propuesta del Ayuntamiento capitalino para cambiar los mogollones del Carnaval del parque Santa Catalina al anexo de la plaza de La Música. "No lo queremos ni en pintura. Con lo que hacen los fines de semana tenemos suficiente".
Cada viernes y sábado la plaza de La Música se llena de gente con ganas de fiesta. Se hace botellón y los jóvenes están en la calle hasta altas horas de la madrugada. Al amanecer el aspecto que presenta la plaza es, según los vecinos, desastroso. Cristales por todas partes, escaparates rotos y orines son el pan de cada día. No quieren pensar en vivir durante tres o cuatro semanas algo parecido. "Con las peleas que se montan en Carnaval, por estas calles serían imposibles de controlar", asegura Clemente Álamo, jubilado.
Los vecinos encuestados coinciden en una cosa, el principal problema es la falta de civismo. El pelear por pelear acabó con la fiesta carnavalera hace muchos años y, a juicio de Antonio Arocha, poco se puede hacer por encarrilar la fiesta de nuevo. "En El Confital no molestarían a nadie", comenta Manuel García, "pero es tierra, estaría mejor en la zona franca del Puerto", argumenta Antonio Arocha, "sea donde sea deberían poner un horario fijo al mogollón para evitar los desfases de última hora", sentencia Clemente Álamo.
Frente a un local de la plaza de La Música, Nino Mújica, presidente de la asociación de la Tercera Edad, y Fernando Acosta, miembro de la asociación, valoran los desperfectos de las cristaleras. "No hay día que estos escaparates amanezcan intactos. Los parterres del parquin aparecen llenos de botellas y desperdicios y hay cristales por todas partes, que ponen en peligro a niños y animales domésticos que pasean por aquí", comenta Nino Mújica.
Estos jubilados y vecinos del barrio de Guanarteme no oponen resistencia a trasladar los mogollones; sin embargo, esperan que, si finalmente se hace efectivo el cambio, la policía esté presente para "evitar el gamberrismo". "La fiesta sí, las peleas y los problemas que ella conlleva no", explica Mújica.
Mientras algunos vecinos valoran si sería positivo el cambio, porque hay menos edificios en la zona que en Santa Catalina, otros ya piensan en movilizarse para evitar por todos los medios que celebren los mogollones de 2013 en el anexo a la plaza de La Música.
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