sábado, 21 de julio de 2012

Miles de personas dan la bienvenida al Carnaval Iberoamericano en las calles

Miles de personas dan la bienvenida al Carnaval Iberoamericano en las callesEl ritmo de los tambores del grupo uruguayo 'La Melaza' y un grupo de abanderados-vestidos por la firma DeCai miniña- anunciaban poco antes de las diez de la noche el desembarco en las calles de la capital de algunos de los Carnavales más importantes del mundo. Desde ese momento, miles de gaditanos se echaron a la calle para ver y escuchar los ritmos iberoamericanos en un desfile que pareció algo desangelado al quedar repartido en dos días y separado del espectáculo de Carlinhos Brown- representante de la cultura brasileña- y tras la ausencia de los protagonistas de la fiesta de Panamá. Finalmente, el público se tuvo que conformar con las delegaciones uruguayas, tinerfeñas y gaditanas, que llenaron de música y color el casco histórico de la ciudad.
El ritmo del candombe característico de Uruguay dio el pistoletazo de salida a una pequeña muestra de sonidos y colores que diferenciaban las fiestas de uno y otro lado del Atlántico. Las Reinas de la Bahía fueron las primeras en dejarse ver por la Avenida del Puerto, en la primera de las tres carrozas que formaron la mini-cabalgata y que también quisieron sumarse a la fiesta de la Capitalidad. A continuación desfilaron ante el público la murga Los bambones, el primer premio del concurso canario, que incluso preparó e interpretó una copla para la ocasión.
Y de las coplas, al lujo. El espectacular traje de la Reina del Carnaval de Tenerife, que ocupaba una carroza al completo, fue una de las escenas más comentadas del cortejo, ya que sus enormes dimensiones, que le han permitido convertirse en el traje de Carnaval más grande del mundo en el Libro Guinness de los Records, no pasó desapercibido. En esta ocasión, fue la dama de honor de la pasada edición de la fiesta tinerfeña, Fabiola Vera, la encargada de portar el vestido agarrada a unos arnés que se colocaron como medida de protección de la joven.
Y si el primer premio de Tenerife dejó un buen sabor de boca, el primer premio de la modalidad de coros del Carnaval de Cádiz, 'El amanecer' tampoco quiso quedar en un segundo plano y salió a escena interpretando su papel de defensores de Cádiz durante todo el recorrido.
Acto seguido, apareció la murga uruguaya 'Araca la Cana', con su autor, Catusa Silva, al frente y la comparsa de Juan Carlos Aragón, 'La Serenissima', que volvieron a escenificar una vez más el hermanamiento que existe entre el Carnaval de Cádiz y el de Montevideo.
Como broche final llegó el turno de la Diosa y las ninfas de la pasada edición, ataviadas con sus trajes, menos espectaculares que los de Tenerife, pero con la originalidad que caracteriza a los artesanos gaditanos. En total, fueron más de doscientas personas las que se sumaron a uno de los actos centrales de la conmemoración. Sin embargo, la gran fiesta, o quizás la más auténtica, llegó a partir de las once y media de la noche, cuando las agrupaciones rompieron el orden y el protocolo del desfile para caer en manos de un público entregado y dispuesto a escuchar coplas.
Los primeros en romper el hielo fueron la antología de Juan Manuel Braza Benítez, 'El Sheriff' y el cuarteto de Morera, 'Los que hundieron el Vaporcito', que protagonizaron un divertido mano a mano, primero en la Plaza de la Catedral y después en San Juan de Dios. Precisamente en este lugar se produjo una de las mayores aglomeraciones de la jornada, en la guerra de coplas amigas que emprendieron la murga uruguaya 'Araca la Cana' y la comparsa 'La Serenissima'. Como es habitual, el grupo de Juan Carlos Aragón arrastró multitudes y levantó pasiones, sobre todo, cuando rememoraron las letras y la músicas de la murga de Montevideo y su especial versión de 'Araka la Kana'. El espectáculo lo completaron el coro 'El amanecer', que incluso estrenó algunas piezas para la ocasión, la murga tinerfeña 'Los Bambones' y el grupo femenino de 'La Melaza', que fueron pasando por los escenarios hasta entrada la madrugada.
Si los escenarios fueron el territorio de las oficiales, las esquinas y callejones fueron tomados por las agrupaciones ilegales que quisieron aportar su carácter rebelde y su humor descarado a las miles de personas que quisieron disfrutar del Carnaval hasta altas horas de la madrugada como si se tratase de cualquier día de febrero. Ya es verano en Cádiz... y también Carnaval.
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