El ritmo del candombe característico de Uruguay dio el
pistoletazo de salida a una pequeña muestra de sonidos y colores que
diferenciaban las fiestas de uno y otro lado del Atlántico. Las Reinas
de la Bahía fueron las primeras en dejarse ver por la Avenida del
Puerto, en la primera de las tres carrozas que formaron la
mini-cabalgata y que también quisieron sumarse a la fiesta de la
Capitalidad. A continuación desfilaron ante el público la murga Los
bambones, el primer premio del concurso canario, que incluso preparó e
interpretó una copla para la ocasión.
Y de las coplas, al lujo. El espectacular traje de la
Reina del Carnaval de Tenerife, que ocupaba una carroza al completo, fue
una de las escenas más comentadas del cortejo, ya que sus enormes
dimensiones, que le han permitido convertirse en el traje de Carnaval
más grande del mundo en el Libro Guinness de los Records, no pasó
desapercibido. En esta ocasión, fue la dama de honor de la pasada
edición de la fiesta tinerfeña, Fabiola Vera, la encargada de portar el
vestido agarrada a unos arnés que se colocaron como medida de protección
de la joven.
Y si el primer premio de Tenerife dejó un buen sabor de
boca, el primer premio de la modalidad de coros del Carnaval de Cádiz,
'El amanecer' tampoco quiso quedar en un segundo plano y salió a escena
interpretando su papel de defensores de Cádiz durante todo el recorrido.
Acto seguido, apareció la murga uruguaya 'Araca la Cana',
con su autor, Catusa Silva, al frente y la comparsa de Juan Carlos
Aragón, 'La Serenissima', que volvieron a escenificar una vez más el
hermanamiento que existe entre el Carnaval de Cádiz y el de Montevideo.
Como broche final llegó el turno de la Diosa y las ninfas
de la pasada edición, ataviadas con sus trajes, menos espectaculares
que los de Tenerife, pero con la originalidad que caracteriza a los
artesanos gaditanos. En total, fueron más de doscientas personas las que
se sumaron a uno de los actos centrales de la conmemoración. Sin
embargo, la gran fiesta, o quizás la más auténtica, llegó a partir de
las once y media de la noche, cuando las agrupaciones rompieron el orden
y el protocolo del desfile para caer en manos de un público entregado y
dispuesto a escuchar coplas.
Los primeros en romper el hielo fueron la antología de
Juan Manuel Braza Benítez, 'El Sheriff' y el cuarteto de Morera, 'Los
que hundieron el Vaporcito', que protagonizaron un divertido mano a
mano, primero en la Plaza de la Catedral y después en San Juan de Dios.
Precisamente en este lugar se produjo una de las mayores aglomeraciones
de la jornada, en la guerra de coplas amigas que emprendieron la murga
uruguaya 'Araca la Cana' y la comparsa 'La Serenissima'. Como es
habitual, el grupo de Juan Carlos Aragón arrastró multitudes y levantó
pasiones, sobre todo, cuando rememoraron las letras y la músicas de la
murga de Montevideo y su especial versión de 'Araka la Kana'. El
espectáculo lo completaron el coro 'El amanecer', que incluso estrenó
algunas piezas para la ocasión, la murga tinerfeña 'Los Bambones' y el
grupo femenino de 'La Melaza', que fueron pasando por los escenarios
hasta entrada la madrugada.
Si los escenarios fueron el territorio de las oficiales,
las esquinas y callejones fueron tomados por las agrupaciones ilegales
que quisieron aportar su carácter rebelde y su humor descarado a las
miles de personas que quisieron disfrutar del Carnaval hasta altas horas
de la madrugada como si se tratase de cualquier día de febrero. Ya es
verano en Cádiz... y también Carnaval.
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