Febril como pocos, el fin de semana cumplió con su pacto. Vibraron las calles con luz y colorido, mientras las terrazas se abarrotaban de clientes y las calle se llenaban de gente. El público se movió al ritmo del desfile callejero, que logró atraer a los habitantes de las alturas, asomados en los balcones.
La nota más bailonga arrancó a partir de las ocho de la tarde, cuando Gran Tarajal vistió sus calles de atractivas batucadas que sonaban con fuerza e invitaban a moverse al compás de la música.
El reloj marcaba la medianoche y el recinto ferial recibía a su público más adulto; hawaianas, rockeras, payasos, bailaores y hasta hombres globo despidieron la verbena al son del Carnaval, portando los disfraces más coloridos y originales. Y Gran Tarajal se asemejó al más puro ambiente londinense.
Entre estos últimos, un grupo de jóvenes acaparó toda la atención con un aparatoso pero espectacular traje de "globo humano". Con unas gafas de piloto sobre la frente y rodeado de luces para su estupenda visibilidad nocturna, entre ellos Ángel Trujillo permaneció rodeado de un conjunto de globos que logró dar vértigo al más aventurero.
Tamarindo y Grupo Bomba animaron la noche hasta las seis de la mañana, que puso punto y final a las orquestas, pero no al pasacalle de la tradicional batucada del desayuno.
La concurrida plaza del recinto vio marchar poco a poco a los más fiesteros, que ya preparaban el colofón final en la salida de la verbena. Allí, los residentes del pueblo costero se unieron en una marcha de música y baile de amanecida.
Gran Tarajal se siente ya más vacía. Aunque todavía queda un acto de despedida final como la fiesta infantil del viernes, 31 de agosto que pondrá el broche final a una Semana de la Juventud brillante.
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