Miguel Vera, de la asociación vecinal La Barriada de Guanarteme, se muestra también preocupado por este reparto. "Ya hemos tenido problemas con botellones que se organizaban en la plaza de La Música porque la gente a la vuelta de la fiesta causaba destrozos por los alrededores". Vera considera además que el trayecto desde Santa Catalina hasta el Auditorio afectará considerablemente a los residentes del barrio. "Lo más relevante al menos para mí es que el Ayuntamiento rompe el espíritu del Carnaval ya que las medidas tomadas suponen disgregar el ambiente de la fiesta, un Carnaval dividido no será lo mismo".
Desde Schamann se insiste en que lo único que se busca es repartir molestias. "Porque unos privilegiados que viven junto a Santa Catalina quieran descansar no es justo que ahora repartan el escándalo por otros barrios", asegura Pérez, "aquí también hay gente que se va de sus casas cuando la fiesta de Los Dolores porque no aguanta el ruido".
En Vegueta, donde podría repetirse el carnaval de día que se realizó por primera vez en las fiestas de este año, no preocupa tanto el traslado desde Santa Catalina. "Esa celebración no suscitó demasiada polémica", asegura Manoli Martínez, presidenta de la asociación de vecinos Santo Domingo, "es normal que haya ruido, que se ensucie la calle, pero eso pasa en todos sitios, hay que respetar el descanso de los vecinos y hacer las cosas correctamente y con buena organización".
Donde se muestran más satisfechos es en la propia Santa Catalina, aunque con algún resquemor. "Si es verdad, como dicen, que van a sacar el mogollón del Parque para meterlo en medio de las casas del barrio, por supuesto que no lo veo bien", asegura Mari Lola León, de la asociación Istmo de Santa Catalina. "Los carnavales son de toda la ciudad y está bien que lo repartan por los barrios y los disfruten los demás, hay que desahogar Santa Catalina de tanta celebración".
Por su parte, el concejal y portavoz municipal, Ángel Sabroso, aseguró que este es primer gobierno de la ciudad que cumple con la sentencia de 2002 que obliga a sacar las actividades molestas de Santa Catalina. "Este gobierno se comprometió en febrero pasado con los vecinos afectados de que no habría más mogollones en la zona y vamos a cumplir esa promesa", dijo, "lo que queremos es hacer avanzar la fiesta, darle otro giro y descentralizar el Carnaval, algo que otros gobiernos anteriores decían mucho y que nunca cumplieron, pues nosotros lo vamos a hacer".
El edil aseguró que el Ayuntamiento quiere que sea toda la ciudad la que disfrute de la fiesta. "Vamos a expandir el Carnaval, no el ruido, por eso vamos a establecer unos horarios en esas zonas nuevas de diez bochinches dependiendo del tipo de evento que se organice a su alrededor, pero aún no está definida del todo la hora de cierre".
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