"Recuerdo perfectamente cómo comenzó a gestarse este Carnaval allá por el 75, y empezó a partir de la cabalga de las fiestas de La Naval en la que participaba el Cabildo, el Ayuntamiento de las Palmas de Gran Canaria y los tres ejércitos. Ese año se trajeron dos comparsas de la isla de Tenerife. Eso calentó el ambiente carnavalero que existía en las venas de los porteños y los isleteros, e hizo que al año siguiente, en febrero de 1976, la misma Comisión de Fiestas de La Naval pusiera en marcha el primer Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria".
Todo empezó con sorpresas y anécdotas? "Cierto. En 1982, estando de alcalde Juan Rodríguez Doreste, me encarga mi primera escenografía a través de la Caja Insular de Ahorros, en el teatro Pérez Galdós, donde se produjo una gran sorpresa para todo el público, puesto que cuando se levantó el telón y empezaron las luces a funcionar, todo el mundo se sorprendió de lo que había en lo que denominé 'Caja de Muñecas'. La anécdota de ese año fue que después de terminar la gala me fui al Club Náutico donde había una fiesta de carnaval, en aquella época la fiesta en esa sociedad era bastante importante, y al llegar la gente comentaba cómo le habíamos hecho la competencia a Tenerife con el decorado de la Gala, sin saber que lo había preparado yo, porque la gente no me conocía, aún era un novato. Era el comentario de aquella noche", afirma.
Y de nuevo, otro encargo. "Pues sí. En 1987 me vuelven a encargar otra vez la escenografía en el teatro Pérez Galdós y fue un homenaje a Néstor, con un decorado muy bonito, el telón lo valoraron mucho los escenógrafos de la Ópera de Berlín, que habían venido para los trabajos del Festival de Música".
Y llegan los famosos caballos alados, que tantas satisfacciones ha dado a Alberto Trujillo, así como un presunto boicot. "En 1992 me llaman para la decoración del Pérez Galdós con los famosos caballos alados. Estaba de presidente de Festejos Antonio Betancor. Una gala y un escenario fantástico a pesar de un posible boicot que nos hicieron, puesto que nos quedamos sin luz durante los tres días de montaje. A pesar del corte de luz, aquello salió de maravilla y fue un decorado magnífico. Resultó un escenario muy profesional. Pusimos ochocientas personas en escena. Y las metíamos a través de las ventanas traseras y las sacábamos por las ventanas laterales del escenario del teatro. Fue un tema magnífico a pesar de aquel boicot, y una época muy difícil para Las Palmas de Gran Canaria con aquel tripartito municipal".
Hasta la fecha, ha hecho dieciocho escenarios para el Carnaval, así como cuatro carrozas de reinas, entre otras aportaciones, y destaca su último trabajo de su anterior etapa en el parque Santa Catalina, el dedicado a la Belle Epoque, que llegó muy bien a todo el mundo. "Mis escenarios se tienen que identificar con los protagonistas de la fiesta", asegura.
Sobre una posible intromisión del Ayuntamiento en la realización de sus escenarios, Trujillo es tajante: "En ningún momento. Me gusta siempre consensuar con todo el equipo con el que trabajo. El Ayuntamiento jamás se ha entrometido en mi tarea ni me ha impuesto nada". Cada vez que aterriza un nuevo grupo de gobierno en el ayuntamiento - llámese PP o PSOE- también hay cambio en la dirección escenográfica del Carnaval. Ante este comentario, sonríe y responde: "He cambiado solamente una vez. He estado en la época del socialista Juan Rodríguez Doreste, con un cariño enorme, uno de los personajes más fantásticos que he conocido, y del cual guardo un muy grato recuerdo, él me encargó el primer y segundo escenario del Carnaval, después ya el tercero fue a petición del alcalde José Vicente León. El primero del parque Santa Catalina tras la debacle de la gala de 1994, fue encargado por el socialista Sebastián Franquis, con el delfín', en 1995, y ya en 1996 fue el dedicado a Roma, con el que ya se asentó la escenografía de nuestro Carnaval, y así estuve hasta el 2007".
Con el regreso del Partido Popular al frente del Ayuntamiento en 2012, Alberto Trujillo volvió a retomar su trabajo en el Carnaval y si nada cambia, así estará hasta el final de la legislatura, aunque él prefiere guardar prudencia, porque nunca se sabe.
Políticos
En cuanto al político que más le ha impactado, opina que "cada uno ha tenido su momento. Recuerdo siempre con mucho cariño a Juan Rodríguez Doreste, así como a José Manuel Soria con el lanzamiento de nuestro Carnaval y recuerdo mis 'cariñosos' desencuentros con Pepa Luzardo en algún momento, que creo que eran conocidos, pero que hemos terminado siendo los mejores amigos. Acostumbramos a comer juntos por lo menos una vez al mes. Pepa era muy cabezona y yo también, pero de aquellos desencuentros ha quedado una gran amistad. A ella se le debe la Gala Drag y los chiringays", asegura.
También echa de menos el ambiente de antaño. "En aquella época todos éramos mas participativos, salía una murga a la calle y la gente iba detrás, así como las comparsas en sus recorridos por los barrios. Todo el mundo participaba y se veía en la cantidad de chiringuitos, que llegaron a pasar del centenar. Llamo a esta ciudad a que todos participemos, y que se viva el Carnaval".
Pero dentro de las satisfacciones, también ha habido alguna que otra decepción?"Algunas puñaladas traperas -nos dice- incluso de algunas personas que yo consideraba amigos, en el seno de la organización, pero en el 99 por ciento de los casos han sido siempre satisfacciones y con un cariño enorme de la mayoría".
Lo que más le gusta de la fiesta es la cabalgata y considera que debería ser analizada con detenimiento. "Un desfile de camiones mal disfrazados, uno detrás de otro y descontrolada no beneficia en nada y la estética debe volver a primar. Las Palmas de Gran Canaria siempre ha sido una ciudad de buen gusto, y lo vemos con los artistas que ha dado, como Néstor de la Torre, Miguel Martín, Néstor Alamo, etcétera".
Trujillo es consciente de la gran responsabilidad que tiene a sus espaldas, por el gran número de profesionales que tiene a su cargo en los trabajos del escenario del Gran Baile de Máscaras. "Tenemos un gran equipo, sin él sería imposible lograr cosas importantes. Carpinteros, montaje, sonido, iluminación, etc., aproximadamente unas cien personas trabajan contra reloj para poner al día el escenario", argumenta este isletero, que también suele aprovechar la ocasión para disfrutar un poco de la fiesta. Le gusta disfrazarse y salir en carroza en la cabalgata.
Tampoco es ajeno a las carencias y cree que hay que potenciar el tema de comparsas. Asimismo le gustaría que la parte lírica estuviera presente en nuestro Carnaval, "porque nuestro pueblo es muy melómano, la prueba está en el Festival de Ópera. Creo que hay un filón para potenciar la parte lírica y las murgas también deben potenciarse a sí mismas".
Respecto a los chiringuitos, lo tiene claro. "Yo cogería al gran empresariado de la zona y les emplazaría a poner barras en la calle y ambientar todos los rincones del parque, la plaza Farray, claro está con una licencia especial, el Derby, etcétera. Se engalanarían, como pasa en Los Sanfermines, en las Fallas, en la Feria de Sevilla, en la Semana Santa de Sevilla como en cualquier otro pueblo".
De los personajes populares guarda un especial recuerdo de Juanito el Pionero. "La ilusión que ponía en lo que se iba a poner era ya una película que te la iba contando meses antes de que empezara el Carnaval. Los siguientes meses te contaba la película que ya había realizado con el disfraz anterior. Él estará en la gloria porque era una magnífica persona, también a Santiago el Charlot y a los hermanos Machín, fundadores del Mogambo y cómo no, al grupo Scala del Carnaval".
Considera que "el traslado de los chiringuitos es un desgarro, pero tenemos que mirarlo desde lo positivo, porque en los últimos años los mogollones estaban decayendo. Tampoco el parque se decora. Es una realidad, lo hemos estado hablando con la concejala, pero suponía un gasto añadido que se salía del presupuesto. El parque se queda desangelado. No me gustan las gradas, sino que esté todo diáfano".
Una comunidad de vecinos ha dividido el Carnaval con una sentencia que les da la razón. "Sabemos todos que en Tenerife lo intentaron y no pudo ser. Allí los ventorrillos están en todas las calles principales del casco de Santa Cruz, uno al lado del otro y junto a las casas. De lo ocurrido aquí no puedo opinar porque hay una sentencia judicial. No entiendo por qué en Tenerife se hace el Carnaval a pie de calle y aquí no?", termina Alberto Trujillo, no sin antes destacar que ya los cruceristas que llegan a Santa Catalina se están acercando a hacer fotos del escenario, una buena manera también de promocionar las fiestas.
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