Tras conocerse el miércoles por la noche el emparejamiento, el jueves la Comisión de Fiestas barajó la posibilidad de demorar un rato el comienzo de la tercera eliminatoria. Sin embargo, dicha opción fue inmediatamente descartada por varios motivos, como el escaso margen de maniobra para que Televisión Canaria, que emite en directo el acto, para realizar cambios en su parrilla. Además, a esta traba se une el hecho de que tras la interpretación de las ocho murgas participantes ese día habrá que aguardar al fallo del jurado, que dará a conocer el nombre de las finalistas.
En teoría, la gran perjudicada, tanto por la presencia de aficionados en el Recinto Ferial y, sobre todo por seguimiento a través de la pequeña pantalla, podría ser La Traviata. La murga de El Toscal será la encargada de romper el fuego en la tercera fase, aunque sus componentes ya se lo han tomado con cierta resignación. "El problema lo tienen ellos, que le vamos a quitar audiencia", apuntaba ayer con cierta ironía su director Josechu Álvarez, que en la misma línea desenfadada promete "comprobar que si los miembros del jurado usan los cascos estén escuchando a la murga y no el partido".
Ya en un discurso más serio el máximo responsable de la murga admite estar "muy poco preocupado, ya que el aficionado de murgas verá a las murgas". "Sabíamos que podía pasar y, además, tenemos que pensar que si represamos el inicio a saber a qué hora canta la última murga y cuándo se dará el veredicto", añade.
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