domingo, 13 de enero de 2013

Mascaritas de última hora


 Apenas quedan unas pocas semanas para que la purpurina, los disfraces y las pelucas tomen las calles de la capital. Sin embargo, a pesar de la proximidad de la celebración del Carnaval, algunos comercios y talleres de costura de Santa Cruz admiten que la crisis, los recientes festejos de Navidad y el comienzo de las rebajas han hecho que los chicharreros aplacen la elaboración de sus vestimentas de la fiesta de la máscara de este año.

Maca Martín muestra una de las telas a la venta en El Kilo.No obstante, los negocios se han puesto las pilas y comienzan ya a llenar sus estantes, desde hace unos pocos días, de accesorios para crear el mejor atuendo de Bollywood, tema de la fiesta de este año. Este es el caso de Almacenes El Kilo, en la calle Castillo. En este emblemático comercio, en el que las prendas carnavaleras se pueden encontrar en la segunda planta a lo largo de todo el año, ya empiezan a centrar la decoración con telas y complementos para el disfraz.

Maca Martín, dependienta de la sección de telas de los almacenes, cuenta que en esta edición los tejidos con brillos y estampados hindúes y la pedrería centrarán la vestimenta de muchos chicharreros. "Este disfraz es una novedad y la gente está encantada. Es un atuendo que casi nadie guarda en el armario de otros Carnavales y esto se ha notado ya en la afluencia de clientes", indica.

Martín, de 55 años, señala que hasta ahora ya se han acercado hasta este comercio varios grupos de jóvenes, así como parejas buscando las mejores telas para realizar las largas faldas, velos y tops característicos del disfraz. "El impedimento para algunos santacruceros está siendo que el tema de este año conlleva más tela, pero para eso nosotros ofrecemos siempre mucha variedad. El gasto medio en telas está siendo de 15 euros", agrega.

Lamé –tela tejida con hilos brillantes–, brocados –con dibujos en relieve–, tul con escarcha, raso o satén –ambas con brillo exterior– son algunas de las piezas que en El Kilo han pedido para elaborar los disfraces. En concreto, se han solicitado cerca de medio centenar de piezas para la vestimenta de Bollywood.

Esta dependienta afirma que a pesar de la cercanía de la Navidad, lo cierto es que hasta el momento han notado que los santacruceros están muy animados. "Por lo general, el Carnaval es una fiesta en la que la gente no escatima mucho. Es una vez el año y algunos precavidos guardan algunos ahorros para diseñar su traje", matiza Martín.

Willy Rodríguez y Yorki Aldana, de 47 y 40 años respectivamente, estiran, tocan y contemplan algunos de los rollos de tela dispuestos en el espacio. "Este es nuestro primer día de compras para el Carnaval. Es nuestra primera fiesta en la Isla y, aunque tenemos el presupuesto ajustado, hemos venido a lucirnos", cuenta Rodríguez al tiempo que observaba un tejido brillante de color naranja. "Los vamos a hacer nosotros mismos en casa. El presupuesto está ajustado para poder pagar a un profesional que los haga", señala por su parte Aldana.

Mientras atiende a un grupo de clientes, Dulce Mendoza, otra dependienta de 39 años que se encarga de la planta de accesorios de El Kilo advierte que algunos de los artículos, como las pulseras y las diademas con abalorios, ya se han agotado. "Ahora estamos esperando más mercancía y eso que aún hay tiempo antes de que empiece el Carnaval. El gasto medio es de 10 euros. Esperamos que las ventas sigan así hasta febrero", indica.

Mendoza indica que, a diferencia del año pasado, cuyo tema fue Los prodigiosos años 60: la era del Flower Power, en esta ocasión las flores, gafas o medallones con el símbolo de la paz han dado paso a las cadenas con monedas, mostacillas –adorno con pequeñas cuentas– y canutillos –hilo de metal muy delgado– para bordar. "Yo creo que la gente va a realzar sobre todo el maquillaje y las piedras en las cejas y el entrecejo. Este disfraz no tiene tanto complemento. Por 25 euros se puede hacer un traje completo de estilo hindú", explica.

Muy distinto es el caso de las modistas de la capital. Sofía Pérez, responsable del taller de costura Confecciones Rocío, afirma que hasta la fecha aún no se acercado ningún chicharrero para realizar el diseño del disfraz. Sin embargo, la mujer admite que no le sorprende, se trata de la misma situación del año pasado. "Por lo general, la gente apura la elaboración del traje y pide que se lo haga dos semanas antes de la fiesta", comenta. Pérez opina que aunque la crisis afecta de manera directa en esta tardanza, también repercute que este año las fiestas de Pascuas y Carnaval se han montado casi una encima de la otra. "La cuesta de enero tampoco ayuda", señala la modista.

Esta costurera opina que a estos inconvenientes se añade también la venta de disfraces a bajos precios en los chinos. "Además ya no se solicitan disfraces tan elaborados. La mayor demanda es de arreglos de trajes de otros años", se queja.

Adriana Di Franco, responsable de La Tijera Mágica, apunta que hace apenas dos años los chicharreros se acercaban a probarse desde noviembre y pedían creaciones con muchos detalles. "El traje de Bollywood es muy sencillo, aunque no lo aparente. Se trata de algo de tela, una cinturilla y cortes de pico. A eso se le añaden unas cadenas, monedas en la cintura y algún que otro accesorio", dice. "Sin duda, los que se acercan piden elaboraciones cada vez más simples", agrega.

Ami Rodríguez, dueña de Flekos, admite estar algo más esperanzada. "Ya se han acercado dos personas, aunque siguen siendo muy pocas teniendo en cuenta lo que ya tenemos encima el Carnaval", afirma. Esta chicharrera cuenta que hace dos años los clientes gastaban unos 200 euros en su taller. "Sin embargo, desde la fiesta del año pasado el presupuesto calló hasta los 60 euros", lamenta la mujer.
  La Opinión de Tenerife  Raquel P. Capote

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