lunes, 21 de enero de 2013

Reverdecer mamelón

Apenas un pequeño puñado de murgueros sobreviven en Mamelucos respecto al último primer premio logrado por Mamelones en 1989. Maxi, Pedrito, Jorge Suárez y Nando Galván. Ellos vivieron en primera persona la irrupción de un colectivo que marcó época en los 80 con seis máximos galardones en solo ocho años. Su salto al grupo adulto originó un hueco casi imposible de cubrir. Una travesía por el desierto que relegó a los más pequeños de la Casa del Miedo a un papel secundario en su certamen. Siete cartones (cuatro segundos y tres terceros) fue su cosecha en casi un cuarto de siglo. El sábado, la sequía terminó. Y lo hizo a lo grande, con un doblete. El cuarto en la historia de las infantiles (Rebeldes en 1981 y 2007, y Lengüines en 1978). Mamelones reverdeció sus tiempos de gloria cuando estuvo cerca de que sus raíces se secaran.
Varios mamelones, con su directora Cathaysa (violeta) y el letrista Bazzochi, ayer en el García Sanabria.Habitual en el podio de presentación –éxito labrado entre Javier Torres y Lito Díaz–, Mamelones ya avisó el pasado año con regresar a lo más alto en interpretación. Un segundo escalón cuya reedición este Carnaval parecía ser más una utopía que un sueño. Cambio de letrista y de director musical y apenas una treintena de niños. "En noviembre no llegábamos al mínimo", recuerda su directora, Cathaysa Expósito. Ingredientes suficientes para solo salir a participar. Pero los de La Noria se rehicieron a tiempo. Trabajo denodado de Germán Vega, Manolo Peña y Toño Ramírez, entre otros, para mantener la estirpe. "A mitad de septiembre prácticamente no teníamos nada, pero luego la progresión fue buena", cuenta Xerach Casanova, al que no le quedó más remedio que hacerse cargo de la dirección artística de la murga. "Quería prepararme unas oposiciones, pero al final tuve que renunciar a ellas para poder montar a los chicos".

Solución de urgencia, como lo fue también la del contenido de las canciones. Airam Bazzochi era el elegido en un primer momento, pero el traslado a Gran Canaria de este prolífico letrista murguero dejó desnudo a Mamelones. Al rescate salió Bazzochi. Pero Juan, su padre. "Después de más de 20 años sin escribir me animé", apunta el progenitor sobre una experiencia sin precedentes "ya que nunca había hecho nada para las infantiles, solo aportando alguna idea y consejos a Airam". "Ha sido un reto, y más complicado que hacerlo para las adultas", cuenta uno de los artífices del éxito mamelón. "Hacer algo crítico o meter alguna pullita sin que se note nada de mayores por ningún lado es complicado; te tienes que meter en la mente de un niño", reconoce antes de admitir abiertamente que su faro como letrista es su propio hijo Airam.

Según Juan Bazzochi –con experiencia, entre otras, en Resacados, Trabas, Ni Pico y fundador de Bambones– "el tema del parque salió de carrerilla, si bien el otro [la crisis desde el punto de vista de un joven] tuvo mucho más trabajo". Elaboración cuyo principal objetivo era "que la Sociedad acabara satisfecha; ya lo del premio fue una perla". Aventura que tendrá continuación, apunta, "si me lo piden y mientras yo esté en Mamelucos", donde cumple, en la tercera fila, su segundo carnaval.

Lo que no varió en Mamelones fue su directora, Cathaysa Expósito. Sonrisa permanente, caudal de energía. Uno de los sellos más significativos de la murga. "Lograr algo así nunca te lo esperas por mucho que la gente te dijera que lo habíamos hecho muy bien", admitía ayer aún con voz ronca producto de una noche interminable de celebraciones. Un primero que no le hace perder la perspectiva de concursos anteriores. "He llegado a celebrar un accésit de disfraz tanto o más que este", apunta, si bien admite que 2013 "ha sido un año difícil con una gran recompensa". Broche de oro a 20 años en la murga, nueve de ellos al frente del grupo. Quizá por esta cifra redonda, tal vez por el histórico doblete, la idea de Cathaysa es la de "dejarlo", aunque "todavía nadie se lo cree".

Otra tarjeta de presentación imperturbable ha sido el diseñador. Javier Torres es sinónimo de garantía, y Mamelones lo ha vuelto a comprobar. "Estamos apostando por una línea muy infantil", admite el diseñador, "contento, más que por el trabajo realizado, por lo que supone para la murga este premio". "Es un grupo de amigos con el que me encuentro muy bien, y mientras quieran seguiré colaborando", apunta el que también fuera responsable de las fantasías que en 1991 y 1992 otorgaran a Mamelucos otros sendos dobletes. Ahora, 20 años después, prima la imaginación. Tiempos de crisis que obligaran a un redoble de eficacia. "Llevamos tres años reduciendo el coste de los disfraces aunque sin dejar de generar un cierto atractivo", cuenta sobre un proceso de elaboración en el que también "tienen mucho que ver varias personas más", como la modista Mari Falcón. Entre todos han obrado el reverdecer de Mamelones.
 Carlos García

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