La villa de Ingenio vivió ayer una dantesca tarde noche de luto y desgarro con el sorpresivo deceso de la Sardina, fallecida sin previo aviso en una espeluznante agonía que sumó a sus viudas y deudos a unos no menos pavorosas muestras de dolor en las que, sin recato alguno, mostraban a la comitiva acompañante en el duelo sus fajos y refajos entre estertores y diversos trances.
A falta aún del comunicado médico-forense, el comité organizador del funeral optó a que la sardina, diseñada por José Jiménez, fuera rápidamente incinerada no más estirar la aleta para evitar pandemias y contagios ralos, en un Carnaval, este el de Ingenio, que ha sumado a la villa en el terror, su tema principal, desde el pasado 10 de febrero.
Lo vivido ayer no tiene nombre. No se sabe bien qué tenía la sardina de Ingenio pero lo cierto es que a tenor de la caravana que montó, con miles de personas que abarrotaban el centro del pueblo, se le tenía un cierto cariño. Tras conocerse el óbito rápidamente se montaron cuidadas carrozas alegóricas que recordaron parte de su cascabalera existencia, se formaron grupos de riguroso negro, se hizo acopio popular de tongas de klinex y otros pañuelos más clásicos de moquear y todo el mundo quedó en el Albercón, en la calle Tanausú, para dirigirse a la plaza de La Candelaria, dando un rodeo por El Ejido que comenzó a las ocho de la noche y que no terminaría hasta el filo de la medianoche, momento en el que, ahora sí, los alaridos amenazaban con interferir en las comunicaciones del espacio aéreo del municipio del sureste, con el consiguiente peligro internacional. Estos picos sonoros, con profundas reverberaciones, sobresalían incluso de otras fuentes de no menos intensidad, como las batucadas, las carrozas y las murgas ganadoras del concurso celebrado en Ingenio, presididas por la número uno allí, Los Nietos de Sary Mánchez, que se erigió en la campeona el pasado viernes.
Con la quema de la sardina, de la que inexplicablemente salían hasta voladores comenzaba la música, no precisamente sacra, a cargo de los pinchadiscos Quique Guedes de Radio Ingenio y Ancor Sánchez del Colectivo Irvene, en el mismo lugar de los hechos. Se daba así por terminada la víspera de un programa que tiene hoy su finiquito con una jornada dedicada al personal menudo.
Así, y a partir de las once de la mañana de hoy domingo comenzará un divertido pasacalles infantil en recuerdo de la sardina propiamente dicha, aliñado con castillos hinchables, animación infantil y tortillas de carnaval. Al finalizar la ruta la comitiva de enanos será recibida por zancudos, malabaristas, y la murga infantil Los Legañositos en la plaza de La Candelaria.
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