viernes, 22 de febrero de 2013

El Hermano Pedro se disfraza


El salón de actos del colegio Hermano Pedro, de Las Delicias, se llenó ayer de plumas, colores y mucha purpurina. Por tercer año consecutivo y con el objetivo de despedir la mayor fiesta de la capital, los alumnos del centro de educación especial disfrutaron de su propio festival carnavalero con la actuación de la murga Lenguas Largas, la comparsa Los Rumberos y la comparsita Famayce.
una de las jóvenes de Lenguas Largas saluda a un grupo de chicosDesde las 18:00 horas, los pasillos del centro comenzaron a ocuparse de padres, hermanos, primos y amigos que quisieron acompañar a los estudiantes en esta celebración. Pero no estuvieron solos. Por primera vez, los responsables del colegio abrieron las puertas para que otros centros del municipio, como el de los Hermanos de la Cruz Blanca, el Hogar Jesús de Nazaret, el Sagrada Familia y el centro de adultos y la residencia del Hermano Pedro pudieran despedir también esta edición de la fiesta de la máscara.
Las charlas entre amigos y los cambios de asiento que tuvieron lugar en los minutos previos al espectáculo cesaron de repente con el sonido de una murga que cantaba a lo lejos. Eran Lenguas Largas, que se estrenaban este año en el festival del Hermano Pedro relevando al grupo de Los Melositos, que estuvieron presentes en las ediciones anteriores. Tras el sonido de las baquetas golpeando la batería, el silencio reinó en las butacas y dio paso a los aplausos y vítores.
Ángeles Torres, de 18 años, disfruta escuchando al grupo cantar. "Me encanta el Carnaval", señala la joven mientras sigue animando a los murgueros. Como ella, el resto de sus compañeros del Hermano Pedro imitan los movimientos de los componentes de la murga moviendo los brazos de un lado a otro. "Nos lo pasamos muy bien con ellos. Pero lo que más me gusta son las comparsas. Me encanta bailar", confiesa.
Tan solo unos metros más allá, sentado en primera fila se encuentra Joel Mederos, de 21 años y alumno de la residencia del Hermano Pedro. Aunque el joven confiesa que en Guía de Isora, donde reside, no se vive esta fiesta con la misma intensidad, afirma que está disfrutando como cualquier carnavalero. "Me lo paso bien porque sé que mis amigos se divierten. Aunque a mí me gusta menos, me contagio con las ganas que le ponen ellos", admite el joven.
Pero los alumnos de los centros no fueron los únicos que gozaron de las actuaciones. Conchita Colmenares, de 47 años, disfruta del festival junto a su hijo Diego, de 20 años y alumno del colegio. "Los dos somos grandes carnavaleros. Nos encanta salir a la fiesta de día y nos disfrazamos juntos. Si él va de torero, yo voy de sevillana, y si va de leñador, yo voy de Caperucita", cuenta entre risas. "Me encanta verlo sonreír. Todos nos contagian su alegría y su emoción. Da gusto verles", agrega Colmenares antes de volver a su asiento.
La entrada de la comparsa Los Rumberos fue el momento de más emoción. La acción de los bailarines, acompañados por el sonido de la batucada, hicieron que más de uno volteara la cabeza e incluso se levantara de su asiento para imitar los movimientos de los integrantes. Una de ellas fue Carla López, de 18 años. Mientras se toma unos minutos para retomar el aire, la joven alumna cuenta que estaba deseando que llegara el festival. "Me encanta escuchar la música porque puedo bailar. Me gustaría poder salir con ellos", confiesa.
El punto y final de la fiesta lo puso la comparsita Famayce, que logró levantar a gran parte del público con sus contoneos y su percusión. Tras hora y media de diversión, ritmo y purpurina, toca, ya sí, despedir el Carnaval chicharrero hasta el próximo año.
  Raquel P. Capote

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