"Hace 20 años algún marido se puso celoso pero es una de las cláusulas que hemos mantenido. Solo suben los hijos y nietos", cuenta María Luisa Hernández, una de las responsables del papeleo con el Ayuntamiento del grupo, que improvisó su nombre en la primera Cabalgata en la que participaron cuando al inscribirse les pidieron uno. "Llevábamos unos gorros llenos de pompones con muchos colores, parecíamos el Arco Iris; y así nos quedamos". El diseño de aquel disfraz era obra de Cristina Schamann, amiga del grupo y hoy conocida diseñadora de sombreros. Desde entonces les ha vestido.
Para llevar a cabo el operativo del desfile, el grupo se organiza en comisiones y se reúne una vez al mes para cenar y apoquinar los 50 euros por cabeza para los gastos. "Nos prestan la plancha y la maquinaría de motor. Ahora nos sale más barato que al inicio porque tenemos mucho material de reciclaje y hemos comprado cosas como el equipo de música", puntualiza.
El diseño de la estructura lo han creado dos miembros del grupo: Asumpta Pinos y María García Panasco, aparejadora y arquitecta, respectivamente. En estas carnestolendas acuden con la fantasía Arco Iris en la Pasarela Venecia que asemeja un skyline de Venecia.
La Asociación Juntos hasta el infinito y Más Allá participa, sin embargo, por primera vez en el desfile, aunque algunos de sus nueve componentes ya sabe lo que es vivir la Cabalgata desde una carroza. En total, entre familiares y amigos serán unos 45, asegura Óliver Benítez, uno de sus miembros.
El grupo compró una plancha de 12 metros de largo que les ha costado 4.000 euros y gracias a la Ferretería FTP de Arucas y otros comercios han subvencionado parte del material. El diseño de la carroza se titula Hippy y ha sido creada por unos de sus miembros que es pintor y muy creativo. Con ella visitarán otros Carnavales de la isla. "Hay que amortizarla".
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