Los poco más de 30 empresarios que han montado sus puestos en la feria de atracciones del Carnaval ubicada este año en El Rincón, deciden esta misma mañana si desmontan sus instalaciones y se van de la zona a cinco días de que acabe la fiesta por considerar que pierden más dinero si se quedan.
Aunque los feriantes tenían previsto recoger ayer mismo, finalmente el lunes por la noche decidieron esperar al martes de carnaval para intentar sacar algo de partido al día festivo. Sin embargo, varios de ellos manifestaron también ayer que seguramente ese sería su último día en las fiestas de la capital. El motivo de la espantada de los feriantes no es otro que la ubicación de la zona de ocio por parte del Ayuntamiento y la mala señalización de la misma. Situada junto al puente del Rincón, la feria no cuenta con accesos cómodos y además, cada noche de Carnaval ON en la plaza de la Música, la Policía Local les cierra los accesos con vallas para impedir el paso de vehículos por la carretera vecina. Ayer por la tarde, con los accesos abiertos, apenas 200 personas se acercaron hasta la feria en el Rincón.
El resultado es que los ingresos de este año en la feria del Carnaval se han reducido, según sus estimaciones, hasta en un 90% comparado con otras fiestas celebradas recientemente. "Estamos abiertos por vergüenza torera", aseguraba ayer Rafael Rodríguez, el cuarto de una generación de feriantes dedicados a vender churros por todas las fiestas de las Islas. "No sacamos ni para gastos, esto es un desastre, con las vallas que nos han puesto no se acerca nadie".
La queja de este empresario era secundada por otros feriantes. "Han convertido esto en una cárcel y la gente no sabe cómo llegar, no hay indicaciones y no hay nada", lamentaba Antonio Castro, otro feriante. Castro comparó las visitas que tenían ayer, día festivo, con la de otros días de fiesta en la pasada feria de la Navidad celebrada en Siete Palmas y la conclusión era rotunda. "Nada que ver, allí sí que iba gente porque aquello estaba bien señalizado y comunicado, pero aquí no, por eso no viene gente y no estamos sacando ni para el gasoil del motor que nos da la luz".
Antonio Gil, que se ha convertido en el portavoz de los feriantes descontentos, reconoció ayer que el Ayuntamiento introdujo algunas mejoras el lunes por la noche tras sus quejas en los medios de comunicación. "Sí, quitaron una de las dos vallas y pusieron un par decarteles y ya está, así y todo tuvimos que cerrar a las doce y media de la noche porque seguía sin venir gente como se espera de un lunes de carnaval", aseguró Gil. Se quejan también de la ausencia de policías locales en la feria, lo que les ha ocasionado algún problema. "El lunes por la noche tuvimos que echar nosotros a unos chicos del botellón porque no apareció ni un policía, y eso que están a montones ahí al lado, en la plaza de la Música".
Gil señaló que seguirán adelante con la idea de desmontar los puestos y marcharse esta misma mañana y, así mismo, reclamar al Ayuntamiento el dinero que le han tenido que entregar como cánon.
Sin embargo, esta decisión no es unánime y algunos empresarios prefieren arriesgar y mantenerse abiertos hasta el domingo, cuando acabe la fiesta, para intentar sacar el máximo provecho. "Yo no me iré, hay que intentar sacar algún beneficio y hasta el domingo no me muevo", dijo otro feriante de la zona.
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