martes, 5 de febrero de 2013

Una mascarita sin complejos


Director insular de la ONCE de día y carnavalero de noche. Manuel Saavedra Travieso (Puerto Cabras, 1955 ) tiene ceguera total desde hace poco más de 40 años y debe valerse de su perro Drago para caminar por las calles de la capital majorera y para acudir cada día a su oficina. Sin embargo, cuando llegan las fechas de los Carnavales, Manolo, como se le conoce popularmente, se transforma, se embadurna de purpurina y colorete, se coloca la mascarita y el disfraz de mujer y a la calle. Eso sí, acompañado de Drago su fiel e inseparable compañero las 24 horas.

Hasta los 16 años Manolo era un joven normal y sin ningún problema de salud. Sin embargo, un año más tarde se le detecto una retinosis pigmentaria, " una enfermedad degenerativa y progresiva que me dejó completamente sin vista", señala el director insular de la ONCE en su propia oficina.
Una mascarita sin complejos
Manolo ha sido siempre una persona decidida. No ha tenido miedo ni a los retos ni a las aventuras, a pesar de su discapacidad. "Comencé a trabajar muy joven, primero con José Travieso que tenía la corresponsalía del Banco Hispano Americano y yo me encargaba de cobrar las letras. Más tarde me fui a El Aaiún, cuando ya apenas tenía visión y estuve tres años trabajando de camarero sin poder leer. Luego me vine a Fuerteventura y monté el Bar San Roque. Nunca he sentido temor por el trabajo".


En 1977 ingresa como vendedor en la ONCE y desde el año 2006 es el máximo responsable de este organismo en la Isla donde se ha ganado no solo el prestigio laboral sino la admiración y el respeto de vecinos y trabajadores.


Su vinculación a las fiestas del Carnaval se remonta a los años de su pubertad. "Desde niño me disfrazaba con los trajes de mi madre o de mi abuela. Nos íbamos por las casas y nos daban huevos, dulces, caramelos y hasta tortillas. Recuerdo esta época con una enorme nostalgia", asegura Manolo.

Saavedra y su grupo de amigos, Jorge Sastre, Juan Manuel Rodríguez y Pedro Oramas, comienzan los Carnavales una semana antes de su pistoletazo de salida " realizamos un recorrido por todas las instituciones públicas. Además, siempre voy vestido de mujer porque me encantan, me gusta este papel porque todas vienen a colocarte la ropita, a ponerte bien el sujetador y a comprobar si llevo relleno". Además, añade, que los Carnavales "son mis fiestas, porque no dependo sino de Drago, de nadie más. Me sirvo de mi imaginación y de mis ganas para divertirme y además no tengo ningún tipo de complejos". Le recomiendo a todo el mundo que viva y disfrute de estas fiestas que sirven de terapia y para pasarlo bien".

Manolo aboga por unas fiestas abiertas a todos " participativas y sin obstáculos ni limitaciones para nadie. Todos tenemos derecho a disfrutar de esto como cualquier otro vecino. Nosotros no tenemos que demostrar nada, ya que con voluntad se encuentran los caminos para superar cualquier barrera".
LaProvincia-DiariodeLasPalmasAntonio Cabrera

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