Lejos de querer crear un perjuicio para con el resto de grupos –"no quiero meterme con nadie", aclara–, Padilla deja patente que su colectivo "no desea ningún tipo de subvención, al menos hasta que se produzca una vacante", e incluso entendería que "el Ayuntamiento no concediera local para ensayar" a los suyos. "Pero no puedes coartar la creatividad de tu gente; es como si limitaras la libertad de expresión, como si no quisieras que el Carnaval creciera". "Una de las labores del concejal de Fiestas es defender a todos sus grupos por igual, no para hundir a algunos", añade sobre este mismo asunto antes de recordar que tanto él como el resto de componentes de Chinchosos "pagan impuestos en esta ciudad como cualquier otro murguero y como todo ciudadano". "Parece que no tienen en cuenta que se tratan de una entidad pública y que no pueden impedir que salga una nueva murga, es algo anticonstitucional; deben limitarse a gestionar, no a prohibir que salgamos", comenta igualmente.
Recuerda Padilla que Chinchosos ya pasó por una situación similar cuando se estrenaron en el Carnaval de Santa Cruz. "Ya el primer año que salimos, en 1987, nos denunciaron porque decían que nuestras trompetas eran ilegales, pero gracias a Enrique Bethencourt no nos descalificaron. Esta vez da la sensación de que nos quieren hacer lo mismo. Parece que nos tienen miedo cuando en realidad somos un grupo como otro cualquiera. Parece que solo se nos quiera vetar a nosotros", explica el murguero santacrucero, dolido porque "cualquier chicharrero con dos dedos de frente sabe perfectamente que no somos nuevos". "En la reunión casi ni nos dejaron hablar y no nos ofrecieron ninguna alternativa", revela Paco Padilla, para reseñar igualmente que "no se puede obligar a los grupos a salir todos los años para no perder la antigüedad, y más con la crisis existente".
Tras la negativa inicial del Ayuntamiento, Chinchosos ya ha movido ficha para alcanzar su propósito. El primer paso, consultar a abogados, que "nos dan la razón". "Incluso nos hemos enterado de que la documentación de muchas murgas no es legal, ya que en su momento no constituyeron correctamente sus asociaciones, pero esa no es nuestra intención, al contrario", comenta Padilla, que estaría dispuesto a "reclamar legalmente" un hueco para concursar junto al resto. "Eso sí que sería triste, que tengamos que gastarnos un solo euro en denunciar al Organismo Autónomo de Fiestas", reconoce el responsable de Chinchosos, sabedor que con su paso adelante en sus deseos de participar en Carnaval "puede quedar como el malo de la película". A día de hoy solo tiene clara una cosa: "Lucharemos hasta el final, porque salir vamos a salir, y a la misma vez animamos y defendemos a toda aquella murga que desee hacer lo mismo". "El egoísmo de cuatro no se lo merece el Carnaval de Santa Cruz", apostilla.
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