De momento ensayan en una aula cedida por el CEIP Guiniguada. Han optado por no continuar en su local habitual de ensayo en los últimos 14 años, junto a la iglesia de San Nicolás, para evitar problemas con unos vecinos que han llevado hasta el Obispado sus quejas por el ruido que aseguran generan las Crazy Trotas en sus reuniones preparatorias del próximo carnaval capitalino.
«El local es de la iglesia, que nos ha apoyado. Pero como no queremos que haya problemas, nos hemos venido al colegio, que nos deja ensayar días sueltos», explica la presidenta de la murga, Carmen Santana.
Añade que nunca han tenido problemas con el resto de vecinos del barrio capitalino, «porque solo ensayamos hasta las 22.00 horas, y no todos los días».
Pero, asegura que, desde la llegada de unos nuevos residentes, hace un año, todo han sido queja y denuncias. «Llaman a la Policía cada vez que nos reunimos en el local. Y el día de la presentación de la murga, cuando estábamos con los preparativos, también la llamaron. Y eso que en el local solo había unas 13 personas y era de día», comenta Cathaysa Guerra, una de las 70 componentes de la formación.
«La Policía ha venido muchas veces porque la llaman estos vecinos, pero nunca nos ha echado del local porque ellos mismos reconocen que el ruido que podemos hacer es mínimo», explican las integrantes de la murga, que tratan de ponerse en contacto con Pepa Luzardo para que medie por ellas. «Pepa Luzardo y su madre vivían, pared con pared, con el local de ensayo, y nunca se quejaron ni nos llamaron la atención», asegura Lidia Dámaso, unas de la componentes más veteranas de las Crazy.
¡Ánimo chicas, sois maravillosas, no os dejéis achicar por un grupo de personas que no tienen ni idea de lo que significa carnaval en estado puro! Es trabajo, esfuerzo, diversión, compañerismo y sobretodo tolerancia, un poquito de ésta última es lo que les falta a esos vecinos. Mucha suerte y espero veros pronto dando la "murga" en éste Carnaval.
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