–¿Cómo empieza su vinculación con el Orfeón La Paz?
–Pues soy socio desde los 14 años. De hecho, como todavía no era mayor de edad, no podía ser miembro de pleno derecho. Pero había una fórmula que se denominada la del socio aspirante y pagaba mis cuotas y todo.
–Durante estos 25 años usted ha repartido su tiempo entre sus dos pasiones, el Orfeón La Paz y el baloncesto.
–Antes de ser presidente del Orfeón ya lo era del Juventud Laguna. Fui elegido como tal en la temporada 73-74, con 21 años y cuando este club estaba casi a punto de desaparecer. Afortunadamente esto no sucedió y, durante todos estos años, esa faceta de mi vida me ha dado grandes experiencias.
–¿Cómo fue su incorporación a la Presidencia de esta sociedad?
–Pues es curioso, porque me eligieron sin que yo me hubiera presentado. Recuerdo que justo el 28 de septiembre me reuní con el entonces alcalde de la ciudad, Elfidio Alonso, por temas relacionados con el baloncesto. Fue en ese momento cuando me comenta si no me gustaría hacerme cargo del Orfeón.
–¿Y cuál fue su respuesta?
–¡Que ni loco! (risas). Yo ya tenía suficiente con el Juventud.
–¿Y cómo es posible salir elegido en unas elecciones a las que no se presenta?
–Concurrieron dos planchas pero los votos se hacían a mano alzada y cabía la presentación de candidaturas. Me propusieron y saqué 88 votos. Curiosamente las otras planchas recibieron 14 y 8 votos respectivamente. Desde entonces, he sido reelegido siempre.
–Alguien que escuche que usted lleva 25 años al frente de la institución podría pensar que su intención es la de perpetuarse en el cargo, ¿qué le respondería?
–Pues que estaría encantado con una renovación. La gente joven es muy importante para nosotros. Lo que pasa es que en cargos como este hay que invertir muchísimo tiempo y no hay ni sueldo ni nada parecido. Al contrario, a veces cuesta dinero. Esto genera mucho trabajo y no todo son satisfacciones, pero ser parte del Orfeón siempre será un orgullo.
–¿Qué ha cambiado en esta institución durante estos 25 años en los que usted ha permanecido al frente?
–Hace 25 años, el Orfeón estaba técnicamente en bancarrota, a punto de cerrar. Empezamos a trabajar y, poco a poco, fue levantando cabeza. He de decir que Elfidio Alonso nos ayudó mucho. Poco a poco, fuimos estabilizando la situación. Hoy podemos decir que estamos al día. Vivimos momentos difíciles, estamos apretados, pero no tenemos grandes deudas. Si todo sale según lo previsto, a finales de año estaremos al corriente con todos nuestros proveedores.
–Si tuviera que escoger dos acontecimientos memorables como presidente de esta entidad, ¿cuáles serían?
–Es difícil, son muchos años y muchos momentos. Recuerdo con mucho cariño todos los viajes que hemos hecho a la Península. Como un recital de habaneras en Torrevieja en el que luego nos invitaron a actuar en otras ciudades de ese entorno. En Elche, por ejemplo, actuamos ante más de 15.000 personas. En una ocasión sustituimos a la Royal Filarmónica de Londres, que no pudo acudir a una cita, y fue un éxito total. Además, hemos sido honrados con escudos de oro de varias ciudades y logramos traer a los Moros y Cristianos de Callosa de Segura a las fiestas del Cristo. Fue un desfile sin precedentes.
–¿Qué sería de La Laguna sin el Orfeón?
–Yo lo veo como una simbiosis. Todos los laguneros quieren al Orfeón y nosotros, por supuesto, estamos irremediablemente unidos a nuestra ciudad. Esta es la casa de todos los laguneros, todas las sociedades y clubes que necesitan un lugar para reunirse encuentran aquí sus puertas abiertas. Además, organizamos diversos actos sociales a lo largo de todo el año que mantienen ese vínculo. Desde la recogida de juguetes para los niños en Reyes Magos hasta visitas a nuestros mayores y a los comedores sociales. La entrega de juguetes de navidad es, sin duda, de los momentos más emocionates. Eso sí, durante 25 años les he robado las mañanas de Reyes a mis hijos Alfonso, Esteban y Jacobo, y a mi mujer, Conchi. Pero ellos siempre han sido comprensivos, tengo que estar muy agradecido.
–¿Usted canta en la rondalla?
–No, yo no canto. En ocasiones me visto con ellos para algunos actos pero nunca he cantado.
–¿En serio? ¿El presidente no canta?
–No, pero he aprendido a amar la música gracias al Orfeón.
–¿Cuáles son sus piezas favoritas del repertorio de la rondalla?
–Pues me encanta la ópera, como Nabucco, y el Himno de Canarias de Gil Roldán. Los temas italianos, por su dulzura, también están entre mis favoritos.
–¿Qué opina de que, en ocasiones, se tilde al Orfeón de una sociedad anticuada?
–Nosotros seguimos pidiendo que se incorpore gente joven al Orfeón. Y la verdad es que cada año vienen entre dos o tres personas nuevas. La media de edad no llega a los 50 años y tenemos entre nuestros proyectos conseguir que los alumnos del Conservatorio hagan prácticas con nosotros. Esta es una sociedad abierta, de gente sencilla.
–En 2018, el Orfeón celebrará su centenario. ¿Han empezado a pensar ya en esa fecha?
–Sí. Todo dependerá de los fondos de los que dispongamos. Queremos hacer muchas cosas, es una fecha importante. Ya nos hemos reunido con el Consejero Insular de Cultura, Cristóbal de la Rosa. La Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST) va a componer una pieza especial para el Orfeón que estrenaremos juntos para la ocasión. También queremos actuar en Europa.
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