Era la época de las obras farónicas en Santa Cruz y el museo se quedó en promesas. A comienzos de su mandato, el alcalde chicharrero, José Bermúdez, anunció en este periódico la puesta en marcha de la casa del Carnaval, con vocación de centro de interpretación de la fiesta de la máscara, en el inmueble municipal que se localiza en la vera del barranco de Santos, a las faldas de las torres de cristal. Poco después unos vándalos destrozaron los cristales y dañaron las pocas paredes rematadas, pues el local, de una sola planta, estaba incluso.
De forma callada, la casa del Carnaval avanza. Aunque sin aspavientos, para no caer en el enésimo anuncio del museo que queda en el olvido, el alcalde confió al concejal de Obras, Dámaso Arteaga, que este inmueble será una realidad antes de que acabe el mandato. Desde hace meses, los técnicos municipales trabajan con el asesoramiento del historiador y consejero del Organismo Autónomo de Fiestas, Ramón Guimerá, para adecuar el inmueble a lo que será un primer paso del museo: una casa del Carnaval para visitantes sin grandes dimensiones ni ambiciones.
Humberto Gonar
No hay comentarios:
Publicar un comentario