jueves, 20 de febrero de 2014

De murgas y cobardes

M e cuelo en este rincón carnavalero como lo hago cuatro (o cinco) días al año en la radio para vivir y contar desde dentro el concurso de murgas. Y lo hago indignado con lo que ha sucedido desde el viernes. Como otra gente, desconozco si mucha o poca, yo también hubiera repartido de otra forma los premios. Como a la mayoría, me enfada que dos miembros del jurado hayan "pervertido" las normas previstas para enjuiciar la labor de las finalistas. Pero me encuentro quizás entre la minoría a la que le parece una exageración todo lo que ha sucedido luego.

Mamelucos, que mereció más, ha tenido como colectivo un comportamiento ejemplar. No esperaba menos de un caballero como Manolo Peña. Ojalá que todos sus componentes sigan ese camino y sepan perder, aunque sea injustamente. Es obvio que su repertorio mereció más. ¿Pero a qué murga le quitamos el cartón para dárselo a ellos?

Pocos "opinólogos" se han atrevido a decirlo. Y los que lo han hecho se refieren más a Triquikonas que a Diablos Locos. Porque claro, es más fácil menospreciar a las chicas que a una de las históricas. ¿Pero acaso tienen culpa Bambones y sus dos acompañantes en los tres primeros lugares del fallo del jurado? Evidentemente no.

Conviene en estos casos saber si es mejor hablar o no decir nada. Fiestas, por ejemplo, habla sin decir nada. Que es como callar. Y el silencio es, en muchas ocasiones, la mejor compañía del cobarde. El gerente no dice ni sí ni no ni todo lo contrario. Comenta que como nadie ha protestado... Vamos, que "tapaditos" a la espera de que pase la tormenta o alguien haga el trabajo sucio y presente una reclamación.

Pero hablar para no demostrar nada tampoco es el camino. Como han hecho algunos componentes del jurado que, en lugar de entonar el "yo no fui" ahora, debieron quejarse el mismo viernes. O firmar el acta bajo protesta. Fueron cobardes entonces y lo son ahora, que se lavan las manos para evitar ser señalados.

Las reacciones de estos días solo han provocado que nuestro concurso, el acto más seguido del Carnaval de Santa Cruz, acabe entre dudas de limpieza. Por tanto, el que tenga que investigar o tomar medidas que lo haga. El que quiera denunciar y dar nombres y pruebas, adelante. El que solo quiera tirar la piedra y esconder la mano, que deje de hacer daño.

Pero como nada de esto va a suceder, tranquilos, que en 2015 habrá de nuevo concurso, premios y polémica. Disfrutemos ahora de la fiesta. Dejemos que Bambones celebre su triplete, Triquikonas que ha hecho historia y Diablos Locos un tema para el recuerdo. Dejemos que canten en Candelaria. Que nadie juegue con su alegría.


Juanjo Ramos

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