A primera hora de la noche un menor de edad sufriera un pequeño accidente (no tuvo que ser atendido por los servicios de emergencias) en un puesto de la feria. Por este motivo, su madre llamó a la Policía Local para comunicar lo sucedido. Cuando llegaron los agentes, comprobaron que dicha atracción no tenía ningún tipo de permiso ni autorización para estar en el lugar, por lo que procedieron a su cierre.
Los agentes se dieron cuenta de que había un número de atracciones y autobares abiertos más amplio del que en principio se esperaba. El Organismo Autónomo de Fiestas solo había autorizado a 38 puestos feriantes y en ese momento se encontraban funcionando 69, por lo que los agentes procedieron a cerrar los que no tenían permiso.
Esto provocó el enfado de los feriantes. Poco a poco, el ambiente se fue poniendo tenso teniendo que ampliar el número de efectivos policiales. En total, participaron 30 agentes locales, una unidad de la Unipol y se pidió apoyo al Cuerpo Nacional de Policía. Una mujer fue detenida por desobediencia grave a la autoridad.
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