El Entierro de la Sardina, que puso fin a las carnestolendas locales bajo la temática Un universo de diversión, arrancó en la calle de Doctor Melián en dirección hacia el recinto verde de San Juan. Después de bordear el parque Franchy Roca, enfiló la calle de Oriente hasta el pequeña rotonda situada al final de la vía Juan Diego de la Fuente, en Arauz.
La comitiva fúnebre, compuesta por una amplia representación sacerdotal y decenas de viudas apenadas, penetró por esta calle hasta la Plaza de San Gregorio y desde allí bajó hacia Poeta Fernando González para salir a la Avenida del Cabildo. Por esta vía se encaminó hacia la Rotonda de Telde para finalmente desplazarse al parque urbano de San Juan, donde tuvo lugar su quema después de una triste ceremonia de despedida con representantes de la curia papal y en presencia del concejal de Festejos, Agustín Pérez, y de la flamenta Reina del Carnaval, Suna Emboirik, que también participaron en el cortejo desde sus inicios. La reina iba a bordo de un coche cedido a la organización del acto por la firma Arimotor.
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