domingo, 16 de marzo de 2014

Las mascaritas de los 70

La esencia del Carnaval no ha cambiado un ápice en 40 años. Lo atestiguan las imágenes de esta festividad en los 70 que el chicharrero Dailo Barco ha sacado a la luz como preludio del documental que está preparando.

Las fotografías son en realidad fotogramas de un vídeo del cineasta aficionado Roberto Rodríguez Castillo, que disfrutó del Carnaval de la capital tinerfeña y guardó el recuerdo con su videocámara.

En la cinta se aprecian varios momentos de las carnestolendas como la cabalgata, el coso y las actuaciones en la plaza de toros, donde antiguamente se llevaban a cabo las fiestas del Carnaval. Se puede dilucidar una Plaza de España sin lago, una Alameda del Duque de Santa Elena viva y una plaza de toros cual recinto ferial. Lo más interesante quizás sea comprobar la dinámica de la fiesta por aquellos tiempos, cómo eran los disfraces, las fantasías, los actos...

Pero sin duda la perplejidad entreabre la boca de cualquiera al ver a los personajes del Carnaval de Santa Cruz con 40 años menos. Destaca la Afilarmónica Ni Fú–Ni Fá, Los Fregolinos, una joven Lecherita fumadora y el entrañable Charlot, que perdió la vida el 1 de septiembre del año pasado. El que encarnaba al personaje de Charles Chaplin era Pedro Gómez Cuenca, al que todos recuerdan con una sonrisa en la cara.

En estas imágenes también se aprecian tradiciones perdidas como la de los cabezudos en la cabalgata. Como Roberto tenía pocos medios, se aprecia en los vídeos nocturnos el deslumbramiento que producía su rudimentario foco que usaba para iluminar a la gente. "Sería raro para ellos ver a alguien con una cámara grabando de esa manera", opina Dailo.

Las postales de Roberto es el nombre del documental del chicharrero, en el que recupera la obra y la memoria del cineasta, pintor y fotógrafo Roberto Rodríguez Castillo. "A través sus películas cinematográficas en 16 mm y Súper 8 mm se puede narrar la historia de su vida: Un compendio de viajes, arte, amor y cultura", sostiene Barco.

Roberto Rodríguez era un palmero de Puntagorda asesor comercial de Iberia para Canarias, por lo que viajó mucho y visitó los cinco continentes. Este cineasta habla cinco idiomas, de los que aún, con 82 años, se acuerda casi a la perfección. "Es un joven en el cuerpo de una persona mayor", detalla Barco.

En el año 2000, cuando Roberto padeció un ictus y temió por su vida, decidió donar toda su obra y pertenencias (discos, libros, latas, cuadros,...) al Cabildo de La Palma, que, en 2011, firmó un convenio con la Filmoteca Canaria para digitalizar las 130 latas de celuloide legadas. Por eso, Dailo tiene toda la obra audiovisual que se conserva de Roberto en sus manos desde hace un año, cuando casi por casualidad se topó con sus imágenes al buscar un vídeo para complementar su anterior documental, Viudas Blancas. El octogenario y el Cabildo le cedieron los derechos.

Dailo, que prepara el documental para el año que viene, pasa sus ratos libres visualizando las imágenes de Roberto, que estuvo mucho en Tenerife. "Hay imágenes del Sur cuando no había apenas ninguna edificación, panorámicas del Teide y hasta se acercó a filmar a los pescadores", comenta el chicharrero.

Este joven de 32 años destaca de Roberto, con el que guarda muy buena relación, "su pulsión de vida y de creatividad".
La Opinión de Tenerife
Verónica Galán

No hay comentarios:

Publicar un comentario