lunes, 15 de septiembre de 2014

Basta de homofobia en las letras murgueras

Son varios los ingredientes que deben tener las letras de las murgas y chirigotas para conseguir ser aclamadas por el exigente público carnavalero. Una pizca de doble sentido, tres cucharaditas de exageración, algunas hojas de comparación, dos vasos de entonación y un toque de repetición serían, a grandes rasgos, los elementos elegidos por El Canijo para conseguir una sincera ovación del Gran Teatro Falla en pleno Carnaval gaditano. Antonio Pedro Serrano es el sevillano que se encuentra detrás de las letras de una de las chirigotas más exitosas de la última década y se encuentra esta semana en Santa Cruz para, además de actuar en el Teatro Guimerá durante la noche del pasado sábado, compartir sus conocimientos con los miembros de las murgas chicharreras.

Para El Canijo, escribir una buena letra para su chirigota "es como cocinar un buen plato". Así lo explicó, al menos, el pasado jueves en el Espacio Multifuncional El Tranvía, donde compartió unas horas con algunos murgueros que fueron a aprender los secretos de uno de los más grandes del Carnaval. "Si no hubiera gente que me escuchara y le gustara lo que hago, no haría chirigotas. Es como comer: para mí solo no cocino, sino que cojo un tupper de la nevera", comparó el andaluz, que utilizó el arte de los fogones para ilustrar su experiencia dentro del Carnaval.



A Antonio Serrano no le gusta considerar el encuentro que compartió con las murgas como una clase magistral, sino como una forma de acercar las chirigotas al público tinerfeño. A pesar de ello, empezó su intervención con una rotunda afirmación con la que ilustró el primer bloque de su exposición: "El marrón de escribir". "Escribir es una carga pero es poesía", explicó el director de una de las chirigotas más laureadas del Carnaval de Cádiz, aunque también puede ser una gozada, reconoció el sevillano.

Después de un breve repaso a su vida privada, sin el que no se entendería su forma de trabajar con la chirigota, sentenció: "Yo no trabajo en la Junta de Andalucía, sino que voy, me pagan para poder poner gasolina en el coche e ir a ensayar con mi chirigota".

Mientras que la Chirigota del Canijo empezará el martes a ensayar, los murgueros tinerfeños llevan desde principio de mes en sus locales afinando sus voces. Precisamente entre los asistentes a la clase magistral del jueves estaban algunos miembros de la murga Mamelucos. Carlos Plata acudió con su libreta bajo el brazo porque, aunque reconoce que se trata de estilos diferentes los de las murgas y las chirigotas, explicó que las agrupaciones tinerfeñas podrían aprender mucho acerca del doble sentido que tanto caracteriza a los grupos gaditanos.

En este aspecto, precisamente, incidió el sevillano: "Hay que tener buen gusto a la hora de decir las cosas". Además, señaló, por ejemplo, que escribir letras homófobas es una equivocación hoy en día. Y más, dijo, cuando "el Carnaval es un momento que trata de eliminar todas las trabas y que cada uno se muestre tal y como quiera". Por otro lado, Serrano explicó que el doble sentido era básico para las chirigotas y es un aspecto que poco a poco las murgas van introduciendo, aunque sienten a que es uno de los aspectos en los que más le queda por aprender.

Uno de los consejos que dio a los asistentes a este taller es que, durante los ensayos, dejaran el estribillo para el final. De este modo, sostiene, a los propios cantantes les seguirá pareciendo gracioso cuando lo canten ante el público.

Aunque a las ciudades de Cádiz y Santa Cruz las separen poco más de 1.300 kilómetros, ambas pueden utilizar los mismos recursos para hacer reír al público durante el Carnaval. "Aquí tienen una buena materia primera, como los canariones o la situación del Club Deportivo Tenerife", señaló.

El músico Daniel Coto es de la ciudad gaditana de San Fernando y llegó a Santa Cruz hace más de dos años por amor. Desde entonces no ha tenido la ocasión de viajar a su ciudad natal para acudir al Carnaval de su tierra ni conocía a uno de sus mayores ídolos, El Canijo. Pero el jueves eso cambió. La chicharrera Vanessa Márquez, su pareja, le dio la sorpresa de llevarlo a este encuentro que le permitió conocer a Antonio Serrano, así como todos sus secretos sobre la forma en que trabaja este maestro de las chirigotas. "El año pasado fuimos a verlos al Teatro Guimerá y no pudo contener las lágrimas", recordó Márquez, a la que no le ha importado apretarse el cinturón para adquirir las entradas para el espectáculo de mañana. "Añoro el Carnaval de mi tierra y ésta ha sido una oportunidad única porque, en Cádiz, personas como El Canijo son muy importantes", explicó Coto.

Es tanto el amor que Antonio Serrano siente por el Carnaval de Cádiz que incluso conoció a su mujer allí, en una cabalgata. Y gracias a estas fiestas, el sevillano ha podido explicarle a sus mellizas algunos temas importantes, como de dónde vienen los niños y por qué las pequeñas no deben hacer demasiado caso a las películas de Disney.

El éxito de su chirigota le ha valido al Canijo tener más de 38.000 seguidores en Twitter de lugares tan distantes como Groenlandia, Chile o Japón. "Eso es más gente de la que cabe el en campo de fútbol del Betis", especificó. Y todo ello provoca, por ejemplo, que hasta los pequeños estudiantes de un colegio sevillano se aprendan cada año el repertorio de su grupo e imiten sus disfraces.

"No hace falta pasar por la universidad para poder escribir buenas letras", afirmó Antonio Serrano. Pero el sevillano reconoce que es necesario tener una mente abierta, que permita cazar todo lo que pasa alrededor de una persona. "Pasa lo mismo con la cocina", volvió a comparar una vez más El Canijo que todo lo que hace, sea estar entre fogones o frente a una hoja de papel en blanco, lo hace con amor y para el deleite de los demás.

Patricia Ginovés

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