No obstante, la edila añadió que se estaba negociando con los vecinos y que se les había explicado las nuevas medidas que se van a tomar - "distintas a las del año anterior" - para que el ruido de los mogollones así como la basura que generan las mascaritas afecte lo menos posible a la comunidad, que batalla desde hace 15 años por su derecho al descanso.
"Una cosa es el trámite jurídico y otra es que seguimos negociando con los vecinos. Nos preocupa esa primera noche de Carnaval y los vecinos", subrayó la concejala, para proseguir que, por esa razón. "No se habían salido un ápice de las medidas correctoras" que se han publicado en el boletín oficial de la provincia. Entre estas medidas, está la de ubicar los chiringuitos de una forma para que haya menos impacto de la música así como los altavoces y las luces del escenario, y dar más seguridad. Bolta dijo, que los vecinos "veían bien las medidas de luz y sonido; pero quieren conseguir que nos marchemos. Esto es un Carnaval urbano y seguiremos negociando".
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