Esa es la sensación que nos llega cuando recibimos noticias como la del pasado sábado por la tarde, cuando nos llega un mensaje en una red social anunciándonos la muerte de José Manuel Lis, a muchos, no les suena el nombre y mucho menos su cara.Pero si les decimos que era Miss Peggy, la cosa cambia.
Como personaje era un ejemplo de saber estar, coquetería,… disfraz que prácticamente no le permitía ni beber agua, ya no nombremos ni el comer, eso era misión imposible. El transformar a Jose Manuel en Miss Peggy era una preparación que podía llegar a durar hasta cinco horas, iba desde ponerse la malla que disimulara el contorno de su cuerpo hasta la máscara. Tras varios años retirado del Carnaval (se tuvo que retirar por motivos de salud), en una emotiva despedida se quitó la máscara del personaje y vimos por primera vez a José Manuel. Hombre que había dedicado parte de su vida a ayudar a niños con problemas psíquicos en su taller de alfarería. Profesión que le ayudó a crear esas magnificas máscaras con las que sorprendía cada año y hacía a este personaje tan peculiar.
Como decíamos en el titular, el Carnaval se hace mayor, ya que, en principio todos los precursores de esta fiesta, y en si esencia pura de Don Carnal. Ya tienen una edad considerable y por desgracia empiezan a faltar pilares fundamentales, en conservar una fiesta como es el Carnaval, y que se pudiera mantener incluso durante épocas difíciles como la de la Dictadura.
En la memoria carnavalera, no nos podemos olvidar de Enrique González fundador de una género que hoy en día es el centro del Carnaval de Santa Cruz como son las murgas; Manolo Monzón padre de las comparsas, que trajo su idea desde Venezuela para disfrutar del baile en su tierra natal; otro de los personajes que echamos en falta es Pedro Gómez Cuenca “Charlot”, que recordamos hace un par de meses el primer aniversario de su fallecimiento.
Ellos sembraron el germen en Santa Cruz del Carnaval, con esas mascaritas que antaño recorrían las calles y casas de los conocidos y que recelosamente guardaban su identidad. Esos “huevos talco”, que fueron durante épocas símbolo de época carnavalesca, para gastar bromas; pero retirados por culpa de personas que los manipulaban y los rellenaban de otros materiales como tinta china, aceite...
Carnaval… viejo Carnaval
No hay comentarios:
Publicar un comentario