Hernández sí admite que como filosofía, Joroperos "apuesta por la innovación" y reconoce que "es un riesgo, porque puede gustar o no". Este año ocurrió lo primero tanto en el certamen en el escenario, donde sorprendieron sobre todo en la segunda parte del espectáculo con la utilización de sillas de plástico al más puro estilo de Broadway, además de por los enormes tambores empleados en durante la presentación. Este elemento también formó parte del número mostrado el pasado sábado en el concurso de Ritmo y Armonía. "Nos interesa ir cada añoprobando cosas nuevas porque también se aprovecha para el espectáculo que llevamos a convenciones y congresos fuera de las Islas", argumenta su director.
Además, Fernando Hernández resume ques dos son los ingredientes de la comparsa para preparar su repertorio, que además destaca por la combinbación de estilos musicales. "Trabajamos muchísimo, como todas las comparsas, lo que ocurre es que en nuestro caso tenemos que amoldarnos al pabellón donde ensayamos y no podemos empezar antes de las once de la noche", argumenta el director para aludir al compromiso de sus casi 100 componentes. A ello se suma la labor de Juan Carlos Mesa como coreográfo, "que ya debe estar estrujándose la cabeza para pensar qué hace el año que viene", alega Hernández, que no pasa por alto otro nombre propio de Joroperos: Aarón Cruz. "El responsable de la batucada tiene culpa del ritmo de la comparsa", dice.
Para completar el cuadro de galardones, un bello diseño de Santi Castro, denominado Entre nubes. La fantasía brilló no solo por el enjambre de pedrería que el diseñador colocó en sus bocetos sino porque destacaba por su confección. "Es un traje bastante elaborado", entiende Fernándo Hernández, quien indica que también Castro "tiene buenas ideas y ya piensa en 2016".
La combinación da como resultado los tres primeros premios, pero para el director de la comparsa "lo más importante" es que hasta el colectivo no paran de llegar felicitaciones. "Ya no solo nuestros allegados nos hablan muy bien del espectáculo, sino también desde el resto de comparsas y sus entornos no hace sino llegarnos buenas críticas", puntualiza Fernando Hernández, quien admite que ese apoyo fue fundamental también antes del concurso, ya que un allegado suyo y miembro del equipo de artesanos de la comparsa falleció diez días antes del certamen. "Fue duro, pero nos apoyó la gente y hemos hecho de tripas corazón". Entre una cosa y otra es, por tanto, el año más especial de Joroperos.
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