miércoles, 25 de febrero de 2015

El carnaval sólo crece de día

Hágase a la luz. El carnaval de 2015 marca un punto de inflexión  y demuestra un cambio de tendencia hacia la fiesta de día. ¿Meteorología? ¿Falta de organización? Las opiniones varían según las perspectivas pero este año en las cinco fiestas más concurridas se cuelan dos de Vegueta. Los mogollones se quedan en tres.


Hay fechas que marcan el carnaval. Las carnestolendas de  1995 convirtieron a Santa Catalina en el epicentro de la fiesta; las del 1998 vieron surgir el fenómeno drag y la irrupción de los chandaleros desangró al mogollón; y las de 2004 importaron la fiesta de los indianos. Las de este año marcan la consagración de la celebración de día.

Si se atienden los datos sobre la afluencia a mogollones y fiestas diurnas -las tres que organizó la asociación de empresarios de ocio y restauración de Vegueta- ofrecidos por la organización se observa un vuelco claro hacia los actos diurnos. De hecho, sólo los mogollones del lunes del carnaval y del día de la gran cabalgata superan el acto del carnaval de ayer con el que se inició la fiesta. Así, la noche del lunes de carnaval apenas tuvo 5.000 personas más que la festividad que ofreció Vegueta tras el pregón.

Los siete mogollones ofrecieron una media de 10.400 asistentes, mientras que las tres verbenas diurnas de Vegueta fueron seguidas por un promedio de 7.500 mascaritas.



Para la concejala de Cultura del Ayuntamiento, María Isabel García Bolta, los datos muestran un evolución a la que hay que responder en próximas ediciones. "Tendremos que estudiar cambios para animar más el carnaval de día", aseguró, "sin descuidar las noches".

Sin embargo, algunos de los grupos que pusieron ventorrillos ven también una mala organización en la explicación que hay tras estos datos. Desde el sector de los profesionales, Alberto Hernández, en representación del London, se quejó de que la iluminación era insuficiente y que la ubicación de los equipos de sonido se podría cambiar para que la música fuese más sentida por los carnavaleros en la trasera de Santa Catalina. "No se cuida el mogollón lo suficiente", aseguró este empresario, quien también reclama una mayor delimitación de las zonas de chiringays y de estudiantes.

Para estos últimos, las noches no fueron tan rentables como en otros años. Heriberto Rodríguez, de Veterinaria -un ventorrillo clásico ya en la fiesta- explicó que en esta edición ingresaron la mitad que en la de 2014. En su opinión, el Ayuntamiento debería encargarse de la música y de mejorar la información sobre los días de mogollones. "No quedaba muy claro cuándo había mogollones y cuándo se ponía música", lamentó.

Para el coordinador de UPyD en la ciudad, Jorge Gómez, resulta "incomprensible que el Consistorio no haga autocrítica después de la baja participación en los mogollones".

Las cifras atestiguan que los mogollones están en caída libre. Sumando todos los mogollones (73.000 personas) de este carnaval no alcanza ni siquiera  una de las grandes verbenas de hace treinta años (hasta 100.000 personas en el principal mogollón de 1985) o de hace dos décadas (unas 200.000 personas el lunes de carnaval de 1995). Esta tendencia se rompió en 1999: un año después de los chandaleros, el número de ventorrillos se redujo un 60%, pasando de 114 a sólo 44.

Resultado de imagen de logo canarias7Javier Darriba

No hay comentarios:

Publicar un comentario