Zombis, brujas, rostros envejecidos, héroes... Parecen real, pero es pura ficción. El maquillaje no es nuevo, y ha estado asociado al mundo de la seducción. En Egipto se mezclaba la tierra, cenizas y tinta. Y ahora se recurre al látex, maquillaje de agua, mastic (que es un pegamento), lacas para dientes, pinturas y cola blanca, además de postizos.
La monitoria, Yanira Corbalán, resalta que este taller permite convertir un afición en una profesión, a falta de un plan de formación educativo sobre la materia. Y más ahora, con el desarrollo de la industria cinematográfica en Canarias avalada por las deducciones fiscales, que puede abrir nuevos cauces laborales. Precisamente, Raquel Hernández y Jésica Meneses han visto en esta actividad municipal un apoyo a su futuro. Ambas estudian Animación sociocultural y turística, y tienen que examinarse de la asignatura de maquillaje infantil. En este caso, han podido ir más allá, como destaca Raquel, al descubrir las técnicas del envejecimiento, y las heridas de sangre, que pueden serles muy útil. En su caso se hizo un gran agujero de bala en la frente, con un chorro de sangre cayendo por el rostro. Y con el mirada más lejana, abre las puertas para trabajar en el mundo de la animación en los hoteles.
Todo esto se suma las posibilidades que ofrece dentro de la industria del carnaval y hasta en los días de halloween. Jésica añade que el taller les aporta la ventaja de automaquillarse, ya que en clase pintan otras personas. En su caso, trabajó una herida de bala en la mano, el envejecimeinto y el maquillaje en la boca.
La actividad organizada por Juventud se dividió en tres jornadas, trabajando la teoría del maquillaje, los efectos especiales, caracterización y cómo elaborar las heridas y, por último, la puesta en práctica, donde se valora la capacidad artística.
Jacob Santana, que se autodefine como La Sardina, señala que ya ha caracterizado a sus primos, provocando un inicial y lógico terror en sus padres, dado el realismo de las heridas que llevaban los niños.
La concejala Aurora Moreno, que se atrevió a pintarse una herida en la mano con grapas, valora también que este taller dirigido a jóvenes de entre 14 y 30 años de Arucas facilita también las relaciones sociales, al mismo tiempo que fomenta la participación en actividades municipales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario