Al parecer, esta es una celebración tomada de estas fiestas de Cantabria, que se ha ido consolidando en el programa aldeano. El sonido de los cencerros de las cabritas, machos y carneros, se mezcló este martes con la alegría de las máscaras, acompañando al pastor en su recorrido.
Los asistentes iban ataviados con vestidos de lana, y con sus caras tiznadas, además de que muchos de ellos llevaban su propia cornamenta, en una imagen muy curiosa, propia de un municipio agrícola y ganadero.
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