Desde entonces la votación de las galas capitalinas se nutre de tres fuentes, cada una de ellas con el mismo valor, del 33 por ciento. Los votos que emite la mesa de expertos, la de los periodistas y la técnica, esta última con las aportaciones del público, como ocurre en los programas de televisión que solicitan su opinión a los televidentes, pero con una sustancial, e inquietante, diferencia. Y es que mientras en esos formatos televisivos la ventana para votar permanece abierta durante semanas, en las citas capitalinas todo es cuestión de entre 20 y 30 minutos, que es el estricto periodo en el que se puede ejercer el derecho a sufragio. "Es en el momento en el que presentador declara abierto el proceso", bajo la mirada de un notario que no quita ojo del ordenador.
Para asegurar que el crucial instante no se convierta en un infierno, la empresa de Herrera, Overcome, pone en guardia a dos técnicos en un servidor ubicado en Barcelona, otro más en sus oficinas de Gran Canaria, y un cuarto junto a él en el parque. Además lleva dos ordenadores portátiles, por si falla uno, un Ipad y, como último respaldo, su propio móvil, que ya de por sí sería capaz de gestionar perfectamente el asunto.
Pero al fin y al cabo, todo depende de un segundo, el segundo del pánico. Un clic retransmitido en directo que marca la diferencia entre el éxito o el conato de tongo.
"Nada más tocar ese icono entran en un segundo, como ocurrió en la gala de la reina, unos mil votos, todos nulos", porque se han realizado antes de tiempo. Solo son válidos los que entran a partir de ese momento a través del SMS, que no tiene sobretarifa y que sale a 0,15 euros el mensaje.
La catarata de datos que va procesando el programa es abrumadora, ofreciendo el porcentaje y el número de votos en tiempo real mientras entran cientos de papeletas por minuto. Así, en la reciente gala recibió 5.139 votos válidos en los 18 minutos que estuvo abierto, a los que hay que sumar 3.849 denegados, que fueron los mil que se adelantaron, más los de aquellos que intentan votar por segunda vez, y que el ordenador se encarga de rechazar y reenviar un mensaje avisando de la tropelía. "Aún así hay gente que intenta votar hasta ocho veces". Eso sí, "donde el público vota pone la bala, porque tienen un ojo clínico que nunca falla". Pero con todo, este trajín es apenas un tercio de lo que ocurre con la elección del drag, en el que se llegan a contabilizar hasta 15.000 votos, y que cuando son retransmitidas por canales internacionales, llegan de todas partes del mundo.
Al igual que ocurre con la otra parte de la parranda digitalizada con la aplicación, también obra de Herrera y equipo, Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, "que pone la fiesta en la palma de la mano". Ofrece no solo el programa de actos, sino al minuto cualquier incidencia, noticia o cambio de fechas, si fuera el caso. Aunque lo más curioso es que no solo se lo descargan los isleños o visitantes que llegan a Gran Canaria estos días para disfrutar de la cita, sino usuarios que hacen sus descargas, como así aparece en los listados de App Store o Google Play, que son las dos plataformas donde se ofrece, de Estados Unidos, Canadá, México, Japón o..., Emiratos Árabes Unidos.
¿Emiratos? "Emiratos sí, no me pregunte por qué, pero para mí que este es el gran misterio, con mayúsculas, de los Carnavales".
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