lunes, 22 de febrero de 2016

Los polvos de talco ganaron la fiesta a la lluvia y el frío

Desafiando el frío y sin dejar de mirar el cielo por si la lluvia que caía en Puerto del Rosario viraba hacia la vega, Tetir celebró ayer por tercer año consecutivo su Carnaval blanco. El mal tiempo desanimó a muchos, pero los que fueron derrocharon polvos de talco, risas, encajes, sombreros y banderas al compás de la música.


El chorro de polvos de talco en la cara y el pelo precedía al saludo ayer en Tetir, que celebró por tercer año consecutivo el Carnaval de día en una particular fiesta blanca cuyos vapores envolvían la plaza de la iglesia. Unión Tetir Club de Fútbol y bar Casa Fausto organizaron casi doce horas de música con menos participación que el año pasado, pero no por ello con menos animación.

«Chacha, Coromoto» le gritaban a la cubana de encaje, sombrilla, pamela, perlas y camafeos. Para luego tirarle los polvos de talco a la cara cubierta con unas gafas de sol contra este tipo de saludos del Carnaval blanco. Ella, Coromoto González, respondía al saludo de nube blanca con amplia sonrisa mientras confirmaba que sí, que «a pesar de la lluvia y el frío, nadie nos quita la fiesta». Asidua al Carnaval en todas sus variantes, «porque lo llevo en la sangre», no se ha perdido ninguna fiesta blanca en Tetir en estos últimos tres años. «Los polvos de talco y los lunes de Carnaval son mis días más fuertes, aunque vivo el Carnaval desde el primer minuto».



Mientras alguien más la saluda con otra nueva de ráfaga empolvada, un cubano muy metido en su papel paseaba tremenda bandera de su país. Escondido tras un bigote y sin soltar la maleta, expresaba su deseo de «a ver si el tiempo nos acompaña, pero por ahora muy divertido». Aseguraba que había ido a la fiesta de los indianos de La Palma, pero que se quedaba con la fiesta blanca de Tetir porque «aquello está ya muy masificado y aquí se puede uno mover bien y sin estrecheces».

Sobre meteorología y participación, José Armas remató con un certero «menos mal que llovió, así somos menos gente y estamos más cómodos». Desde el escenario, la parranda Si es tarde, nos vamos zanjó el dilema al ritmo del grito de guerra «vamosss, vamos a bailar».

La organización, que primero cifró la participación en poco más de mil personas, luego la fue subiendo al ritmo de los polvo.

Resultado de imagen de logo canarias7Catalina García

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