Como primera dama de honor quedó Virginia Álamo, que salió en sexto lugar en representación de McDonald's y LA PROVINCIA-Diario de Las Palmas, con un diseño de Nauzet Afonso, y que llevaba por título No lo olvides nunca.
La segunda, tercera y cuarta dama de honor fueron Olivia Alonso, Mónica Monzón y Lorea González, respectivamente.
La joven Paula Miranda, natural de Maspalomas, tiene 26 años y es estudiante de Ciencias de la Actividad Física y Deporte y jueza de patinaje artístico. Paula se coronó en una gala, dirigida por Israel Reyes, y en la que el artista internacional dominicano Henry Méndez -que salió a cantar con una bufanda de la Unión Deportiva- y los canarios Dasoul y Daviel pusieron el broche de oro con su música.
El espectáculo estuvo guiado por los actores grancanarios Antonia San Juan y Juan Carlos Campos. Para la artista, vestida de blanco y con una chaquetilla negra, era su tercera gala como presentadora, pero los nervios la traicionaron. Era la encargada de abrir la gala y se le olvidó el texto. Pero fue tan sincera y profesional que confesó al público sus nervios por la "responsabilidad" de una gala tan importante, pidió varias veces disculpas a los presentes y hasta se mofó de sí misma a través del personaje de su hermana gemela. "Estoy muy enfadada conmigo misma", confesó y no volvió a salir sin cartulina.
Su compañero José Carlos Campos, actor en las últimas galas y que actualmente interpreta el papel de maestro de ceremonias en el musical Cabaret en el teatro Rialto de Madrid, demostró su talento presentando a las candidatas.
Las aspirantes a Reina desfilaron en tres tandas sobre el gran escenario, de 1.400 metros cuadros, y de la pasarela, de 19 metros de la largo, construida para la ocasión.
Pero antes de que se fueran desvelando los 15 secretos mejor guardados de la noche, los espectadores disfrutaron de una vistosa obertura que transportó al público a los primeros años del siglo XX.
Sobre las tablas comenzaron a transitar viajeros, maleteros, policías con porra y hasta un limpiabotas vestidos de época. El escenario se convirtió por arte de magia en la transitada Central Station de New York, mientras en un rincón aparecían mecanógrafas y hasta sufragistas.
Tampoco faltaron los marineros, que se marcaron un baile de claqué, repartidores de botellas y los tradicionales gánsteres que con una máscara recordaron a la concurrencia que está en fiesta. La policía imponía su Ley Seca pero el escenario de Santa Catalina se transformaba lentamente en un gran club.
Antonia San Juan hacía entrada mientras los camareros corrían con sus bandejas, el champán se descorchaba y las coristas daban sus primeros pasos. Tras la bienvenida dio paso a la cantante grancanaria Lea Zafrani, que, con un elegante tocado, interpretó una pieza sugerente al más puro estilo de las divas de la época.
Más de 230 artistas, actores y figurantes se movieron sobre el escenario, en el que hubo un espacio locutado por Mara González para el recuerdo de los que hicieron posible que en 1976 comenzará de nuevo el Carnaval. Manolo García, Juanito El Pionero, los Caribes, Charlot y Tomás Pérez volvieron a desfilar por Santa Catalina. También hubo un hueco para las reinas del Carnaval, que subieron al escenario con Aránzazu Estévez, ganadora en 2015.
También participaron Los Nietos de Kika; la murga ganadora de esta edición, Los Legañosos -que interpretaron una pieza junto a una representación de Las Traviesas y Los Sary Mánchez- y las comparsas Baracoa, Kisamba -primer y segundo premio, respectivamente- y Aragüimé; así como el grupo Vocal 7 y el coro M Lou.
Para terminar, Antonia San Juan interpretó a la criticona de su hermana, Patricia, de Las Remudas. Y se desquitó del lapsus del inicio con jocosidad al decir: "No sé cómo la ha contratado la organización; si nada más empezar se equivoca".
A. R. Montero / L. S. Villacastín
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