Nada más entrar en el epicentro de la celebración, cerca del Mercado, un carnavalero vestido de voluntario de Protección Civil alertaba a todos los viandantes del mal estado del Puente Serrador. "Transiten con cuidado, el puente tiene aluminosis", repitió incansablemente durante varias horas ante las risas de los vecinos y visitantes.
El Carnaval de Día tiene muchas ventajas respecto a la fiesta nocturno. Las familias al completo pueden disfrutar de la música y los restaurantes, que tenían reservas completas en muchos casos, hicieron su particular agosto. Además, hay más horas para disfrutar y todo en un ambiente muy tranquilo. Entre las desventajas, especialmente en un día tan espléndido como el de ayer, está la posibilidad de llevarse a casa alguna que otra quemadura. Por eso el nuevo básico del Carnaval podría ser el protector solar.
Curiosamente, muchos de los que ayer bailaron, rieron y disfrutaron en el entorno del centro capitalino procedían de la vecina Gran Canaria. Prueba de ello fueron los barcos llenos durante la mañana y también por la tarde, especialmente el que salió a las 19:30 horas. De todos los rincones de Canarias llegaron mascaritas a Santa Cruz y también de todas las esquinas del mundo. Muchos extranjeros fueron testigos de las ganas de fiesta de los chicharreros. Porque para bromear, para convertirse por un día en otra persona solo hace falta tener ganas de Carnaval.
Prueba de ello es Enrique González, que se plantó en el Puente Serrador con su caña de pescar y un cubo de chicharros y se dedicó a hacer lances sobre el Barranco de Santos. "He cogido ya algunos pescaditos, está el día bueno", comentó. Lo malo es que, con el sol, el improvisado pescador se quedó un poco quemado. "El domingo pasado también vine y pesqué bastante", explicó. "Estaré aquí hasta que me canse", añadió. González coincidió con la mayoría de los tinerfeños que ayer se decidieron por el horario diurno. "Esto es más tranquilo, más familiar", indicó.
Mientras, y como este es también el fin de semana de San Valentín, en la Calle Castillo fueron sorprendidos algunos cupidos que eludieron sus responsabilidades para pasarse por la fiesta. "La verdad es que no deberíamos dar declaraciones porque estamos currando", bromeó uno de ellos. Armados con arcos y flechas con corazones, Adrián López y Juan Barroso confesaron que era su primer Carnaval de Día. "En realidad no habíamos bajado antes porque de siempre nos coincidía con el trabajo", explicaron.
Los escenarios fueron los puntos más abarrotados de la jornada. Especialmente exitosa fue la aparición de Carlos Moreno, conocido como El Pulpo, en el de la Plaza del Príncipe. Supo poner a los centenares de personas congregados en la zona a bailar y marcó coreografías que fueron seguidas obedientemente por niños y mayores.
El Carnaval de Día se volvió ayer a confirmar como una de las opciones favoritas de los carnavaleros: una fiesta tranquila para toda la familia y sin preocuparse por el reloj.
No hay comentarios:
Publicar un comentario