sábado, 30 de abril de 2016

Cindy Klein: " Nunca practiqué con el traje terminado, lo estrené en el escenario"

Cindy Klein Arocha tengo 20 años. Nací en Las Palmas de Gran Canaria, pero actualmente estudio la carrera de periodismo junto con sociología y economía europea en Alemania. ¿Porqué Alemania? Pues por la sencilla razón de que mi padre era alemán, viví tres años de mi infancia allá y estuve en el Colegio Oficial Alemán hasta terminar el bachillerato. Fui Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria en el año 2014 y soy hija de Pilar Arocha (Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria en 1980).

¿Quién te animó para que te presentases a Reina del Carnaval de Las Palmas?
En realidad no me animó nadie. Mercédes Rivero (Models Agency) me llamó un domingo para que la acompañara al Gabinete Literario a conocer un diseñador importante (no me dijo de quién se trataba). Pensé que sería una buena oportunidad para que me conocieran, ya que en aquel momento estaba interesada en que me surgieran algunos "trabajillos" como modelo para así poder ahorrar antes de ir a la universidad. Cuando conocí a Fernando Méndez y a su equipo conectamos en seguida. Ellos estaban buscando a una chica que encajara con la fantasía. Tras una breve conversación con ellos me ofrecieron ser la candidata a Reina del Carnaval representando al Centro Comercial Alcampo Telde. Una oportunidad como esa no se presenta todos los días, así que no dude en no dejarla pasar.



¿Cómo definirías a tu diseñador Fernando Méndez? 
Fernando Méndez es una persona muy trabajadora y con mucho talento. Tanto él como su equipo me han tratado muy bien siempre y se han preocupado por mí. También ha sabido darme buenos consejos y le estoy muy agradecida por lo positivo que me ha aportado.

Cuando viste tu fantasía al completo ¿Qué pensaste? 
Pensé que era la ideal para mí. Me sentí muy identificada con ella y sabía que iba estar cómoda al lucirla y que iba a poder dar el 100% de mí porque me encantaba.

¿Cómo fue tu preparación para lucir esta fantasía? 
Estuve un mes entrenando, ya que los trajes de Reina son muy pesados y queríamos evitar lesiones. Además de una preparación psíquica y física, días previos a la Gala pude practicar con la estructura del traje. Nunca practiqué con el traje terminado, lo estrené en el escenario.


Llegó el momento y se abrieron las puertas del escenario del Parque de Santa Catalina ¿Qué recuerdas de ese instante?
Recuerdo el sentir mucha adrenalina recorriendo todo mi cuerpo. Ya estaba allí, ya era el momento, mi momento. Todo el cúmulo de sensaciones y emociones me dieron fuerza para recorrer la pasarela y conquistar al público y al jurado.

Para los que no se acuerden ¿Cómo definirías tu fantasía? 
Mi fantasía era una fantasía muy elegante. El traje estaba todo compuesto por cristales, espejos y piedras brillantes. El tocado era precioso, lleno de plumas blancas. El título de la fantasía era "El límite es el cielo" y yo representaba a un ángel. También recuerdo que ha sido el traje más alto que he visto en mi vida.

¿Quién fue la primera persona que te vino a la mente en el momento de elegirte Reina del Carnaval?
La primera persona que me vino a la cabeza fue mi madre, porque ella vivió la misma experiencia 34 años atrás. Además, siempre ha sido, es y será mi mayor apoyo.

Ahora mismo te encuentras residiendo fuera de Gran Canaria ¿sigues el Carnaval en la distancia? 
Desde luego que sí. He seguido la Gala de la Reina y la Gala Drag desde internet.

¿Ser Reina del Carnaval cambió tu vida?
En muchos sentidos sí. A lo largo de la experiencia y tras estar en contacto con la prensa y medios de comunicación me di cuenta de que quería trabajar en el mundo de la comunicación. Fue la clave para terminar de decidirme por la carrera de periodismo. Además, tuve la oportunidad de colaborar con el Canarias 7, dónde tuve mi propia sección en su revista "C7". Estoy muy agradecida por todas las puertas que se me abrieron y por las personas que confiaron en mí.

¿Animarías a las chicas que no leen a presentarse a Reina? 
Si es lo que les gusta y apasiona, desde luego que sí. Es una experiencia preciosa, mágica y muy divertida, que sin duda merece la pena ser vivida.

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