A todo el mundo le vendrá a la cabeza el impacto positivo que tiene el Carnaval para sectores como el de la Hostelería, el del Turismo, el Textil por los disfraces... Siendo justos, cabe preguntarse entonces por qué febrero no es un mes en el que siempre baje el desempleo en la ciudad (la tasa de paro actual es del 26%) y por qué algunos de los protagonistas del Carnaval no están contentos. Analizamos con nuestra compañera Eva Vega la repercusión del Carnaval en la economía real.
LA FIESTA Y EL TURISMO, LOS QUE MÁS DINERO DEJAN
La fiesta y el turismo son los ámbitos que más dinero dejan en el pueblo. Son días de cenar y beber fuera de casa. El Carnaval se vive en la calle y, según este sector, en los bares, cafeterías, restaurantes y locales de ocio nocturno de la ciudad. La Asociación que representa a estos empresarios reconoce que el año pasado no hicieron grandes números, pero esperan incrementarlos en esta edición entre un 30 y un 40 por ciento, al estar los eventos clave concentrados en dos fines de semana y porque habrá menos chiringuitos. Cifras positivas también las que deja el Turismo. Febrero es un mes de la temporada alta turística, que aquí es el invierno. De media, llegan a la isla en febrero en torno a 350.000 visitantes que se gastan algo más de 150 euros al día, según el Instituto Canario de Estadística. Y todo esto se traduce en que llenan los hoteles de la capital.
EL EMPLEO, LA SOMBRA DEL CARNAVAL CANARIO
La ciudad soporta una tasa de paro del 26 por ciento, 7 puntos más que tasa nacional… Y febrero no se caracteriza por ser un mes en el que baje el paro, más bien la tendencia general (salvo alguno) es que suba el desempleo. Esto sucede porque no todo el empleo que se crea en Carnaval se da de alta. Son trabajos puntuales, para un periodo concreto y no todos los trabajadores firman un contrato.
María Estévez
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